El soporte condiciona los contenidos, y hoy en día tenemos mil maneras de consumir y crear historias. El papel ha cedido paso a la pantalla, pero no desaparece, puesto que sigue teniendo una capacidad propia de generar experiencias de lectura. A la vez, el mundo editorial se democratiza y abre nuevas posibilidades de publicar, ya sea en digital o en tapa dura. En el sector de la información se extiende la tendencia a cobrar por contenidos, pero a la vez surgen propuestas diferentes para crear y financiar historias.