Las ciudades europeas más creativas - Londres, Hamburgo, Stuttgart, Munich, Berlin - compiten entre sí por atraer a los profesionales más innovadores y reforzar así su economía.
Son considerados una nueva clase social. El futuro económico de las regiones lo pauta esta
flamante clase social, opina el teórico del desarrollo urbano Richard Florida, autor de The Rise of
the Creative Class. Su tesis: la creatividad se ha convertido en el gran factor de éxito
económico.
Los nuevos elegidos (artistas, diseñadores, expertos en medios de comunicación, ingenieros,
abogados, empresarios y científicos mediáticos, y especialistas en telecomunicaciones, cuyo medio
de producción es la creatividad en todas sus formas) generan riqueza.
Los expertos coinciden en que este nuevo modelo social es el prototipo que está marcando la
pauta de las nuevas formas de trabajo. “Mientras en la vieja era industrial se nos pagaba por hacer
lo que se nos decía, en la economía global del conocimiento se premia la responsabilidad, el
aprendizaje y el espíritu crítico”, añade Matthias Horx, investigador de futuro. Lo que importa es
la capacidad de crear e innovar. La clave futura es estar orgulloso del trabajo que se realiza,
disfrutar aprendiendo y tener curiosidad por lo complejo. Para Horx, es como una utopía que se hace
realidad. “Aunque, como todas las utopías, requiera un duro trabajo”.
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