A través de una fábula, el Consejo Superior de las Cámaras de Comercio, quiere explicar de forma amena a los empresarios lo necesario de adaptarse al mercado.
'Érase una vez un besugo y una tortuga, que vivían en un río en donde el agua fluía
constantemente. Un día, el sol se implantó en el valle y la lluvia dejó de salpicar al campo y de
abastecer al río. Transcurridos unos días en los que las nubes no volvieron a aparecer, la tortuga
animó al besugo a salir al campo para intentar buscar comida. El pez, testarudo, desistió la
invitación. “¿Porqué quieres probar cosas nuevas si tarde o temprano la lluvia volverá y todo
continuará siendo igual?”. Sin embargo, el agua no cayó, y la tortuga continuó saliendo al campo
para descubrir todas las posibilidades que existían fuera del río. El besugo, en cambio, prefirió
apurar la última gota que quedaba en el río, y cuando la falta de lluvia le secó por completo, el
pez fue el primero en morir.
Con esta fábula, el Consejo Superior de las Cámaras de Comercio, quiere explicar de forma
amena a los empresarios lo necesario de adaptarse al mercado. Dentro de su programa
InnoCámaras elaborado en colaboración con los gobiernos autonómicos y del Fondo Europeo de
Desarrollo (Feder), el Consejo recorre distintas regiones de España (las que cumplen con el
Objetivo 1 del territorio nacional: Andalucía, Asturias, Canarias, Castilla- la Mancha, Castilla y
León, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia y Murcia) para fomentar la innovación en las
pymes.
Dentro de una gala que inaugura cada jornada, el mago, empresario y humorista More,
relata la historia del besugo y la tortuga para hacer pensar a los participantes locales
(autónomos, pymes y facultades de la región) sobre el tema de innovar.
Más información: