 |
|
Espacios públicos temporales, de Recetas Urbanas.
|
Explica el profesor Juan Freire que
el espacio público es "cualquier tipo de entorno, contexto, plataforma,
que permite la relación abierta y multidireccional entre personas". En
las últimas décadas el concepto de ciudad ha ido cada vez más ligado a
la idea de planificación urbanística y arquitectura desde arriba hacia
abajo, dejando poco margen para el uso desregulado e informal del
espacio público. El encuentro Transformaciones Urbanas, organizado
entre el 29 de octubre y el 7 de noviembre en Bilbao, ha servido para
mostrar otras formas de plantear la ciudad, centradas en la
construcción y el uso del espacio por parte de los ciudadanos.
El
arquitecto y profesor Santiago Cirugeda es una de las figuras más
conocidas dentro del activismo urbanístico. Desde su estudio, Recetas
Urbanas, ha llevado a cabo actuaciones de apropiación del espacio
público, muchas veces en la frontera de la legalidad. Cirugeda
explicaba en su charla que su trabajo se centra en mostrar las
alternativas que existen frente al urbanismo dirigido por las
administraciones y las empresas, "tenemos leyes que hablan del derecho
legítimo del ciudadano a reclamar el espacio público, pero no se
conocen, y sólo las utilizan los especuladores urbanísticos". La
construcción de pisos ilegales en azoteas o la colocación de bancos públicos en solares en
desuso son algunas de las actividades de Recetas Urbanas. En 2007
consiguieron pintar 11 kilómetros de carril bici en Madrid durante una
noche. El ayuntamiento borró el carril al día siguiente, pero sirvió
para llamar la atención sobre esta necesidad. Cirugeda también ha
colaborado en la construcción de espacios gestionados por estudiantes
universitarios, como Aulabierta en Granada y las aulas trinchera de
Málaga. "En países donde el estado no tiene capacidad para dar
servicios a la población, este tipo de construcciones son la mayoría"
explicaba Cirugeda, ¿por qué es necesario aquí? "la hipercivilización
tampoco es buena porque nos hace totalmente pasivos, hay que conseguir
un equilibrio".
 |
|
Movilización de los vecinos de la plaza Santa María Soledad Torres para reclamar la playa.
|
En las charlas participaron también Michael Moradiellos y Domenico di Siena, de Ecosistema Urbano.
Este estudio se basa en principios como la visión crítica de la
arquitectura, la reactivación de los espacios ya existentes y la
búsqueda de actuaciones que generen cambios no controlados, integrando
al ciudadano "desde el inicio, pero también después, para que sea parte
de la vida de los espacios públicos", explicaba Moradiellos.
Un ejemplo de su trabajo es el Ecobulevar en Vallecas. En esta zona de nuevas viviendas, el estudio ha construido tres árboles
para la dinamización social, unas estructuras cilíndricas que ofrecen
un espacio abierto para el uso de los ciudadanos, utilizando tecnología
barata y ya existente. De forma paralela a los proyectos aprobados de
forma oficial, Ecosistema Urbano lleva a cabo intervenciones que implican la participación activa de la ciudadanía. Es el caso de La Playa de la Luna,
una iniciativa que surgió en 2006 en la plaza Santa María Soledad
Torres, en Madrid, a partir de la movilización del vecindario, que
reclamaba una solución para recuperar una de las plazas más degradadas
de la ciudad. El proyecto, que consistía en la colocación de arena y
algunas duchas para que los vecinos pudieran bajar con sus hamacas a
tomar el sol, finalmente no se aprobó, aunque al poco tiempo el
ayuntamiento anunció un plan para la rehabilitación de la plaza, "ese,
al final, era el objetivo", explicaba Moradiellos.
También puede interesarte: