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Ia antolakunde handi guztiak antolakuntza unitate autonomoz (“siloak” ere deitzen zaizkie) osatutako multzoak dira, eta multzo bakoitzak bere kudeaketa talde propioa du. Antolakunde gehienak harro daude beren egitura deszentralizatuaz. Egitura deszentralizatu horri esker zuzendaritza-karguak bezeroengandik eta merkatuetatik hurbil egoten dira. Halere, unitate horiek (produktukoak izan, eskualdekoak nahiz funtzionalak) arriskuan jartzen dituzte enpresen marketin ahaleginak.

Tras reconocer que las organizaciones con unidades autónomas ya no son una opción viable, muchas empresas están desarrollando, expandiendo o vigorizando el puesto de director de márketing corporativo y creando o mejorando el grupo de márketing de apoyo. La labor y el alcance del nuevo director de márketing variará en función del contexto. Sin embargo, generalmente su labor será la de crear y posibilitar un márketing eficaz que transforme la cultura, los procesos, la estructura, la estrategia y a las personas para reducir o eliminar las barreras levantadas por los silos.

De la estructura en unidades autónomas hacia las sinergias

El director de márketing y el equipo de márketing central deben enfrentarse a las barreras levantadas por los silos para concentrarse en alcanzar un objetivo: la superación de seis problemas, asimismo oportunidades, que son la consecuencia derivada de una estructura de este tipo. Progresar en cualquiera de ellos puede influir en el impacto del márketing en el mercado. El director de márketing deberá crear un cambio en la organización que fomente un incremento y mejora de los siguientes factores:

  • Asignación de los recursos de márketing. Tanto en la distribución de funciones para cada profesional, como en el diseño de las estrategias de marca o el desarrollo de los programas de márketing se debe mejorar en cuanto a la asignación de recursos. Es necesario evitar destinar recursos a unidades de bajo potencial o rendimiento y reconocer que cada vez es más importante utilizar la responsabilidad y la medición para dirigir la búsqueda de un márketing eficaz.
  • Claridad y vínculos en la estrategia de marca. Se requiere el desarrollo de procesos y de unidades organizativas que asegurarán que los silos dispongan de estrategias de marca claras y eficaces, las cuales estarán vinculadas a otros y también a la estrategia de marca de la organización. Todas las estrategias de marca deben estar conectadas entre sí.
  • Propuestas y programas de márketing paraguas. Se debe crear una organización en la que las propuestas y los programas que abarcan a todos los silos y que responden a las tendencias del mercado puedan prosperar. Es necesario perseguir las oportunidades que se presenten para alcanzar economías de escala (explotando las ventajas derivadas del tamaño de la organización) y de alcance (aprovechando la repercusión de las operaciones de producto, tanto en ámbitos regionales como funcionales), que han de ser plausibles y ventajosas. Las economías de escala y de alcance son rutas seguras para conseguir un alto rendimiento.
  • Competencia de la gestión de márketing. Hay que encontrar las formas de mejorar los procesos y optimizar el talento para hacer la gestión de márketing más profesional y eficaz. De igual forma es necesario asegurarse de que existe cobertura y masa crítica en áreas funcionales, unidades de producto y áreas geográficas clave.
  • Aprovechamiento del éxito corporativo. La organización necesita, por un lado, fomentar las fuentes de ideas de las que arrancan grandes estrategias y programas de márketing y, por otro lado, ser lo suficientemente ágil para identificar rápida y eficazmente estas fuentes de inspiración y aprovecharlas a través de las unidades autónomas.
  • Comunicación y cooperación. Es imprescindible crear procesos, estructuras organizativas y sistemas de información que permitan la comunicación y la cooperación y promuevan una cultura capaz de prosperar en la organización.

El resultado de abordar estas oportunidades es una organización que conserva gran parte de la estructura descentralizada que ha dado buenos resultados, pero con unidades organizativas o silos que trabajan como miembros de un equipo. La era de islas solitarias con leyes propias está llamada a terminar.

Ganar credibilidad y aprobación  

La primera labor del director de márketing es conseguir ser creíble, tarea que normalmente encuentra una resistencia por parte de los silos. Éstos ven amenazada su autonomía, fuente de realización personal y orgullo, y temen que las limitaciones resultantes conlleven un márketing menos eficaz, márketing del cual son responsables. Asimismo, perciben que las novedades en los procedimientos derivadas de la nueva estructura, como pueden ser las reuniones y los protocolos de comunicación, requieren una inversión de tiempo y recursos, además de que probablemente se muestren escépticos en cuanto a su utilidad. ¿Cómo puede el director de márketing lograr credibilidad y aprobación en estas circunstancias? Algunas de las acciones que puede emprender son las siguientes:

  • Lograr el apoyo del consejero delegado. El director de márketing necesitará autoridad y recursos para trabajar en las distintas iniciativas, por lo que su éxito estará influido por el grado de respaldo que obtenga del consejero delegado de la organización. El reto está en lograr un apoyo visible o, incluso, la implicación del consejero delegado, quien debe creer en lo prioritario del márketing y debe estar dispuesto a respaldar estratégicamente programas de márketing con su autoridad y con recursos.
  • Adquirir conocimiento sobre el cliente. Cuando el equipo de márketing conoce más al cliente que las unidades organizativas autónomas o, al menos, cuando ambas partes manejan el mismo nivel de conocimiento, se pueden intercambiar impresiones sin que ninguna de ellas pueda reprochar a la otra la falta de documentación. Un estudio de segmentación o de una investigación de satisfacción servirá para imprimir autoridad y credibilidad a quien disponga de esa información.
  • Mostrar el éxito de forma visible. La mejor manera de ganar credibilidad y aprobación es demostrar el éxito obtenido. Un programa de márketing que haya funcionado de manera excelente resultará atractivo para las personas tanto del equipo de márketing como de los silos, quienes se sentirán vinculadas a él de forma inmediata.

Para que un programa de márketing exitoso obtenga reconocimiento debe ser tanto persuasivo como visible. Si no se puede demostrar el valor de un programa de márketing es poco probable que sea financiado, por lo que hay que lograr transformar sus cualidades en datos objetivos, que puedan ser medidos. Demostrar el valor en cifras, sobre la base de análisis de mercado, impresionará no sólo al consejero delegado, sino también a toda la organización, siempre y cuando este valor sea comunicado adecuadamente. El éxito debe darse a conocer a las unidades organizativas autónomas para que el equipo de márketing pueda ascender en la escala de la credibilidad.

  • Respetar y comprometer a los silos. Desde el principio, una de las prioridades del director de márketing debería ser escuchar para conocer los puntos débiles de estas unidades autónomas, tanto en su negocio como en su conexión con el márketing central. Un programa de escucha no sólo proporcionará información crucial, sino que también indicará que la interacción futura estará basada en el respeto y en canales de comunicación abiertos. A medida que el equipo del director de márketing madura y la organización desarrolla sus iniciativas, las habilidades requeridas para implementar estas iniciativas adquieren importancia de manera natural y los silos no perciben que se les imponen arbitrariamente las directrices. El progreso será más rápido cuando éstos reconozcan el valor de las iniciativas del director de márketing.
  • Elevar la categoría del equipo de márketing. Son las personas las que hacen que las cosas ocurran. Los profesionales adecuados probablemente pueden hacer que cualquier sistema, aunque no sea el mejor de todos, funcione correctamente. Por el contrario, las personas inadecuadas pueden hacer que el mejor de los sistemas fracase. Por este motivo, una ventaja muy poderosa para la organización es formar un equipo apropiado. Si se consigue que en ese grupo de trabajo se hallen personas que gozan del respeto de la organización, el equipo experimentará un impulso muy beneficioso, mientras que retener a personas poco apropiadas para sus funciones debilitará la fortaleza del equipo.
Crear una conexión entre unidades organizativas autónomas              
La estrategia empresarial, para muchas organizaciones, implica cooperar, crear sinergias y asignar recursos a los silos. El desafío está en desarrollar estructuras organizativas que ayuden a superar el poder y la mentalidad de estas unidades organizativas y lograr que esa estrategia tenga éxito. Hay que desarrollar estructuras y procesos que creen una conexión entre los diferentes silos, a través de la cual las personas puedan mejorar el flujo de información y desarrollar e implementar programas.
Equipos de márketing entre unidades organizativas autónomas           

Prácticamente todas las empresas divididas en silos emplean equipos formados por integrantes de los distintos silos, debido a su flexibilidad, versatilidad y poder de aglutinación. Google, por ejemplo, es una empresa que cuenta con un grupo de márketing altamente centralizado, pero, además, dispone de aproximadamente cuarenta equipos que utiliza para desarrollar diferentes objetivos.

Un equipo de márketing que trabaja entre estas unidades autónomas por definición involucrará a personas de diferentes silos en distintos contextos competitivos. Este equipo puede ser virtual y, de hecho, a menudo lo es, lo que significa que al menos algunos de sus miembros se encontrarán en lugares distanciados y que las reuniones no serán presenciales. La composición del equipo, su objetivo, su estilo operativo y su liderazgo pueden variar mucho, pero siempre implicará a personas de diferentes unidades autónomas que trabajarán sobre un problema u oportunidad que permita vincular los diferentes silos.

Estos equipos pueden abordar gran cantidad de cuestiones. Por ejemplo, uno de estos grupos podría ser determinante para la creación de propuestas en las líneas de producto. Otra muestra de las posibilidades funcionales de estos equipos podría ser gestionar una cartera de marcas, para lo cual debería controlarse la entrada de nuevas marcas y la consolidación de las ya existentes. Un equipo de estas características también podría desarrollar y dirigir un sistema de medición de la eficacia de la marca y del márketing entre las diversas unidades.

Sistemas de planificación y de información         

  "Contar con una organización multisilo proporciona un laboratorio de análisis donde se pueden probar, desarrollar y pulir las diferentes propuestas de márketing"

Algunas empresas aparentemente sofisticadas a menudo carecen de un proceso de planificación común entre sus silos. En demasiados casos, éstos utilizan un proceso de planificación propio, por lo que los resultados son irregulares y sólo sirven a propósitos eventuales. Incluso cuando existe un proceso de planificación común a toda la organización, frecuentemente sucede que está demasiado sujeto a la interpretación o también suele ocurrir que es tan confuso que resulta ineficaz. En las áreas de planificación y creación de estrategia aún queda mucho que mejorar. Paradójicamente, los sistemas de información más eficaces no suelen ser los más utilizados: lo que sucede con mucha frecuencia es que las marcas o los programa de márketing estandarizados, que son prácticamente iguales en los distintos silos -regionales o de producto-, no son los óptimos. Lo ideal sería tener implantado el mismo sistema de planificación e información en todas las áreas. Las empresas que carecen de estos recursos encuentran dificultades a la hora de comunicarse con los distintos silos, por no hablar de la imposibilidad de desarrollar estrategias y programas que generen sinergias.

Disponer de un sistema de planificación común en toda la organización genera dos beneficios principales. El primero es que proporciona una base de comunicación al hacer extensivo a todo el equipo humano de la organización el mismo vocabulario, un sistema de medición y unos parámetros comunes para la toma de decisión. Esta estandarización en el contexto de la planificación es por sí misma un estímulo con gran potencial, tanto para la comunicación como para la creación de programas de márketing y ofertas fruto del aprovechamiento de sinergias.

Un segundo beneficio derivado de un sistema de planificación común es que permite a la organización desarrollar la profesionalidad de las unidades organizativas autónomas. A menos que exista un procedimiento de planificación claro, con componentes comprensibles y procesables, cada silo recorrerá su propia interpretación de las indicaciones e, inevitablemente, a algunos les resultará difícil aplicar la estrategia y convertirla en programas tácticos.

Adaptar la marca principal a los mercados de cada silo

El siguiente escenario suele ser muy común: una empresa cuenta con varias marcas para la que trabajan silos diferentes, incluyendo la marca corporativa. Cada unidad de organización explota el valor de la marca para promover su propio negocio sin que exista ningún incentivo para hacerlo de otra manera. Los directivos de cada uno de ellos pueden no darse cuenta de que su utilización de la marca podría causar daño al conjunto de la organización, dado que puede cambiar la imagen corporativa proyectada o la relación de la marca con el cliente. El resultado de esta libre gestión de las marcas es que la incoherencia y la confusión pueden afectar tanto a clientes como a profesionales. Por un lado, los clientes reciben mensajes contradictorios y, por otro, los trabajadores encuentran dificultades para desarrollar programas y para comprometerse emocionalmente con su labor.

Una solución a esta indeseable situación es tener una marca estandarizada y programas de márketing de apoyo entre todos los silos. Cuando esto funciona, la marca puede alcanzar la coherencia deseada entre imagen y mensaje. Asimismo, las oportunidades de crear programas de márketing sinérgicos mejorarán y la organización podrá reunirse en torno a una expectativa relacionada con la marca. Las marcas estandarizadas son atractivas y constituyen un objetivo o aspiración para muchas empresas.

No obstante, esta solución puede impedir a éstos desarrollar marcas individuales fuertes en sus propios mercados. Además, los silos pueden resistirse a adoptar esta medida, lo cual repercutiría gravemente en la organización.

Por lo tanto, cabe decir que existen situaciones en las que una marca estandarizada no supone la mejor de las soluciones, ni tan siquiera la más viable, porque impide a los silos alcanzar una posición ganadora en su mercado. En ese caso, debe haber un proceso para adaptar la marca principal de manera que tenga tracción en cada uno de los mercados, mientras se mantiene una marca global coherente con sus valores esenciales.

Grandes ofertas y programas de márketing en un mundo de silos       

La existencia de silos presenta simultáneamente un desafío y una oportunidad en la creación de programas y ofertas de márketing impactantes. Por un lado, es un reto, dado que los silos oponen resistencia a ideas procedentes del "exterior": valoran y protegen su autonomía y prefieren aquello que surge dentro. Por otro lado, es una oportunidad, ya que representan una multitud de laboratorios en los que las ideas pueden desarrollarse, refinarse y prosperar.

Existen dos vías para crear propuestas y programas de márketing en un mundo de silos. Ambas pueden funcionar, pero el director de márketing ha de ser consciente de que en cada una encontrará unos desafíos a los que enfrentarse:

  • La vía del silo. Las ideas se originan en los silos y el desafío de la organización es analizarlas, reconocer su genialidad y aprovechar las mejores mediante la aplicación en otros silos. Esto significa que deberían contar con la motivación, la libertad, la capacidad y las herramientas para innovar. Las ofertas que crean para ganar en sus propios mercados también pueden funcionar, quizá con alguna adaptación, en otros mercados.

Los programas de márketing que se desarrollan en un silo a menudo pueden funcionar en otros. Por ejemplo, Procter & Gamble encuentra ideas excepcionales animando a los equipos de marca regionales a desarrollar programas de márketing innovadores. Una vez encontrado el programa ganador, la organización lo prueba en otras regiones o países y lo extiende lo más rápidamente que puede.

  • La vía del márketing central. El equipo de márketing central puede desarrollar ofertas y programas de márketing que aprovechan la escala de la organización. El reto está en encontrar ofertas y programas que puedan utilizarse en múltiples silos regionales o de producto. Una gran idea puede ser algo esencial de la marca paraguas que proporciona inspiración y claridad de propósito a todos los silos. La mejor marca es la que capta la estrategia empresarial, contribuye a la cultura y estimula las iniciativas estratégicas.
 
La propuesta de valor por Gabriela Salinas, Global Brand Manager de Deloitte.

Para la mayoría de los gestores de márketing, independientemente del sector en el que operen, diseñar y mantener una estructura óptima de la función de márketing representa un reto mayúsculo. Casi la mitad de los entrevistados para un estudio reciente de la Association of National Advertisers declaró que habían centralizado su organización de márketing en el último año y sólo el 22% declaró que la había descentralizado. La tendencia a la centralización era mucho más marcada en el segmento B2B, donde casi un 60% de los entrevistados reconocía haber centralizado la función de márketing.

Así, muchas compañías están consolidando las actividades de márketing mediante una división corporativa. Generalmente, esta tendencia se ve acompañada de una reorientación de esta función hacia los clientes en lugar de hacia el producto.

La búsqueda de una estructura organizacional de márketing eficiente y efectiva, desde luego, no es una novedad. El cuestionamiento sobre el papel de los departamentos centrales de márketing surge en la era postindustrial. Una de las principales variables que debe tomarse en cuenta es el grado de centralización del que se dotará a la estructura. En los últimos años, varios factores han propiciado estructuras de márketing tendentes a la centralización:

  • El escrutinio creciente de los directores financieros sobre las inversiones en márketing obliga a demostrar los retornos esperados y a minimizar gastos. La centralización de muchas actividades de márketing, por ejemplo, la publicidad, puede resultar en interesantes economías de escala.
  • La expansión hacia mercados globales ha favorecido la centralización de ciertas actividades como la gestión de las marcas a fin de asegurar consistencia en la estrategia e identidad visual corporativa.
  • La crisis económica ha llevado a muchas compañías a buscar economías de escala mediante la centralización de actividades tales como la publicidad, investigación de mercados, etc.
  • El creciente poder de los distribuidores requiere una organización de márketing orientada a los clientes y a atender sus necesidades.

La centralización tiene sentido porque permite aprovechar las ventajas de la escala y ganar en focalización estratégica. Las compañías suelen centralizar la estrategia y planificación de márketing (lo cual implica estrategia global de márketing, manuales de marca, asignación de recursos, etc.) y aquellas actividades que pueden capitalizar las economías de escala (publicidad, desarrollo de nuevos productos, investigación de mercado, patrocinios, etc.). Muchas veces, esta centralización de la función de márketing se acompaña de una transferencia de la propiedad de las marcas -y otros activos de propiedad intelectual gestionados por el área de márketing- a una compañía centralizada que esté ubicada en jurisdicciones fiscales benévolas. Las ventajas de este tipo de esquema son evidentes:

  • Mayor disciplina y control.
  • Incremento del flujo de información entre las unidades de negocio.
  • Aumento del foco estratégico.
  • Reconocimiento de las marcas como activos en las unidades de negocio.
  • Beneficios y ahorros fiscales.
  • Economías de escala en diversas actividades de márketing.

Según Aaker, para poder transformar una organización a través de una marca, se requiere la estructura adecuada, soportada por la gente y las capacidades correctas. Esto requiere trascender los silos de negocio con un claro compromiso de colaboración e integración.

  • Argitarartze-data: 2010/08/02
  • Egilea: David A. Aaker
  • Gaia: Marketing
  • Formatua/Euskarria: Digitala
  • Kokapena: Enpresa Digitala



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