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“En otros tiempos todos los barrios tenían la típica tienda que abría casi todo el día; nosotros cumplimos esa función” · Jabi Genbeltzu, socio de la empresa Orduguztietan

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Genbeltzu

Ahora, hacer la compra en Beasain es más fácil que nunca, gracias a una máquina situada en la calle Mendeurren. Parece un cajero automático. Sin embargo, no expende dinero, sino leche, agua, pasta y arroz, entre otras cosas. Detrás de su pantalla táctil se esconden en total 170 tipos de productos habitualmente a la venta en cualquier supermercado. La máquina se llama Orduguztietan, y como bien dice su nombre, está abierta las 24 horas del día, los 365 días del año. Es el primer supermercado automático del País Vasco, y está operativo desde principios de agosto. La idea partió de dos personas a las que se les ocurrió importar el aparato y crear una empresa con él. Jabi Genbeltzu es uno de ellos.

¿Cómo surgió Orduguztietan?

Nosotros conocíamos la empresa que patentó la máquina; la hemos traído de Cataluña. No hemos hecho más que comprar la máquina y crear una empresa con ella.

¿Cómo funciona?

Es muy sencillo. Al igual que cuando acudes a un cajero automático o a una máquina de alquiler de videos, ésta también funciona a través de una pantalla táctil. Está clasificada en diferentes apartados. Pulsas sobre el apartado que te interesa y eliges el producto y la cantidad. Al acabar, pagas con monedas, billetes o tarjeta, y al cabo de unos segundos te entrega la compra en una caja.

¿Qué superficie tiene la máquina en total?

Nuestra máquina está dentro de un local de 50 metros cuadrados, incluso nos ha sobrado sitio para un pequeño almacén.

¿Cómo está organizada?

La máquina está muy bien diseñada. Los productos están organizados por módulos, para que quepan grandes cantidades en el menor espacio posible. Ocupan más a lo alto que a lo ancho, y los módulos son diferentes dependiendo del tamaño del producto. Cuando lo pides, el módulo que le corresponde se mueve mediante un pequeño motor -se trata de módulos robotizados; están controlados por un ordenador, el cual conecta con un circuito electrónico que los activa-. Los productos caen a una cinta, y a continuación, dicha cinta se pone en marcha y los productos salen en la caja.

¿Qué hay de los productos colocados en los módulos superiores?

No puedes colocar cualquier producto a cualquier altura. En los casos en los que los productos tienen riesgo de romperse, sea porque son de cristal o por la razón que sea, hay que jugar un poco con la altura, para que al cliente le llegue el producto intacto.

Un cliente de Orduguztietan recoge su compra de la máquina.



¿Por lo tanto, vendéis productos en recipientes de cristal?

Si. Tenemos bolsas con burbujas para ello. Introducimos en ellas los productos de cristal, para protegerlos.

Cada producto requiere diferentes condiciones para su conservación. ¿Cómo se trata este problema?

Tenemos preparada una cámara refrigeradora para los productos que requieren temperaturas más frías. Por ahora no vendemos verduras ni frutas, ya que acarrean mayores complicaciones.

¿Tiene la máquina algún mecanismo que permita controlar su funcionamiento?

El software, el mismo programa, consta de una intranet. Podemos introducirnos en este programa desde cualquier ordenador, siempre y cuando tengamos Internet. Por lo tanto, podemos ver desde cualquier ordenador qué le falta a la máquina, qué ha vendido... Este programa ofrece muchas opciones. No es necesario ir al local para controlar la máquina.

¿Y si, por ejemplo, tuviera una avería?

Tenemos un sistema por videocámara para observar la máquina, y si hubiera algún problema se podría ver a través de él. Sin embargo, si la máquina está estropeada, será más difícil ver cuál es exactamente el problema: lo mejor sería acudir allí mismo. De todas maneras, intentamos ir allí al menos una vez al día.

¿Cuál ha sido, hasta ahora, la reacción de la gente hacia la máquina?

Estamos muy satisfechos, a la gente le ha gustado. En otros tiempos todos los barrios tenían la típica tienda que abría todos los días; si se nos había olvidado comprar algo, íbamos allí a cualquier hora, y había de todo. Nosotros instalamos la máquina con esa idea en mente, cumplimos esa función: si falta algo, sea la hora que sea, estamos ahí. Así es como lo planteamos, y así es como lo ha entendido la gente.

¿Se contempla instalar la máquina en otros lugares?

Sí. Ahora tendremos que aprender a fidelizar al cliente y observar sus necesidades. Vamos a necesitar un tiempo para ver cómo nos colocamos en el mercado, pero sí contemplamos una expansión.

  • Fecha: 18/08/2010



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