¿Qué abarca exactamente el proyecto Hiriko?
Se trata de desarrollar una solución integral de movilidad bajo demanda para las ciudades. Esto incluye el vehículo, todos los sistemas e infraestructuras tanto para el parking como para la recarga, y todos los sistemas de gestión de estas flotas de vehículo.
Hiriko proviene de otro proyecto, el MIT CityCar.
Eso es. En el MIT (Massachusetts Institute of Technology) fue donde empezaron a desarrollar este concepto hace seis años: cómo debería ser la movilidad en las ciudades y qué tipo de vehículo era el que mejor se podía adaptar a esta movilidad. De ahí surgió la idea de crear un vehículo electrónico, un sistema de tarificación variable para garantizar que los coches se reubiquen después de utilizarlos en las zonas de parking en la ciudad, y también la idea de que el coche se pliegue a la hora de aparcar para ocupar el mínimo espacio posible. Nosotros lo vimos porque trabajábamos con el MIT por otros temas. Entonces, les pareció bien colaborar con nosotros para hacer el proyecto realidad.
Habla de vehículos electrónicos. ¿Es más que un vehículo eléctrico?
Los vehículos que están saliendo al mercado en estos momentos son adaptaciones a la energía eléctrica de vehículos convencionales. Se le cambia el motor y el depósito de gasolina por unas baterías, y se obtiene un vehículo que funciona con energía eléctrica. Hiriko, sin embargo, es un coche que está pensado desde el principio para que funcione con electricidad. En vez de tener un motor, lleva los motores insertados en las ruedas; son robo-ruedas, que integran la tracción, la suspensión y la dirección, de forma que el coche funcione como un robot. Y puede moverse en cualquier dirección, incluso girándose sobre sí mismo. Por otra parte, el vehículo no se conduce con una columna de dirección convencional y con un volante, sino a través de cable (Drive By Wire). Al final lo que gestiona el conductor son los motores eléctricos que van en cada una de las ruedas, y lo que se necesita es un joystick. También es muy importante todo el sistema de comunicaciones. El vehículo dialoga con la ciudad, sabe dónde esta.
¿Toda esta tecnología, se está desarrollando en casa?
Sí. Tenemos un equipo del MIT trabajando aquí en Vitoria de forma permanente. Y luego, hemos creado una ingeniería propia de Hiriko. En mi opinión, la mayor innovación consiste en que el coche va a ser producido de forma modular por diversas empresas. Se trata de Maser Mic (se ocupa de toda la parte electrónica del vehículo), Sapa Placencia (las robo-ruedas y los sistemas de conducción), Basque Robot Wheels (una nueva empresa que hemos creado también para las robo-ruedas; las fabricará igualmente para otros clientes, aparte de para Hiriko), Megatech (el plástico del vehículo), Guardian (los cristales) y Forging Products (el esqueleto). Y luego, para la parte de todos los sistemas de recarga está Ingeteam, para todo lo que se refiere a las plantas para el ensamblaje del vehículo está Idom... Tenemos un consorcio empresarial muy potente para el desarrollo del vehículo, y son de aquí, del País Vasco.
Hablemos de las características del vehículo. ¿De qué está hecho?
Tiene tres componentes básicos: el aluminio, el plástico y el vidrio. Es un coche totalmente reciclable.
¿Qué dimensiones tiene?
El primer vehículo que hemos definido es un biplaza, y tiene un maletero de unos 300 litros. Tiene unas dimensiones de 2,60 m x 1,65 m x 1,50 m cuando está desplegado, y cuando se pliega su longitud se reduce en un metro. En el sitio donde ahora se aparca un coche normal, podríamos llegar a aparcar tres Hirikos.
¿Qué hay de la autonomía y la velocidad punta?
La velocidad está autolimitada en función de las carreteras por donde circula. En la ciudad está limitada a 40 o 50 kilómetros por hora en función de los límites de la propia ciudad, porque como el coche sabe dónde está también sabe cuál es la velocidad máxima a la que puede ir. En zonas interurbanas, está limitada a 80 kilómetros por hora. La autonomía prevista es de 120 kilómetros, con un tiempo de recarga de baterías de 30 minutos.
Cada vehículo va a estar muy estrechamente ligado a la ciudad en la que se va a mover. ¿Cómo se está planteando su venta?
El coche se produce de forma modular, y la idea es que el montaje se produzca en plantas en las zonas donde se vaya a comercializar. Los pasos que estamos dando en la comercialización son bastante novedosos. Hemos creado un consorcio internacional, el Intelligent Cities Consortium, que va a desarrollar estudios de movilidad sostenible para grandes ciudades. Es el primer paso para ver cómo se puede implantar un modelo integral de movilidad. Una vez dado este paso, se trataría de ver cómo se puede implementar una flota de vehículos en las ciudades.
¿Se plantea la compra individual de Hirikos por parte de los ciudadanos?
Se piensa en dos fórmulas. Una sería el uso compartido del vehículo: que una persona vaya con su tarjeta de crédito, teléfono móvil o huella dactilar, abra el coche y haga el recorrido que tenga que hacer, y lo deje y lo pueda coger otra persona; todo ello cargándole a su cuenta el coste del recorrido que haya hecho. Otra vía sería que el propio ciudadano tenga este tipo de vehículo para desplazarse por la ciudad.