¿Cómo nace ContenHouse?
Todo surgió por el problema inmobiliario. A mí el boom me pilló cuando los precios estaban más altos para comprar un piso. Además estaba trabajando en una promotora y constructora, y vi cómo funcionaba, la especulación... Me acordé de una vivienda que vi en Latinoamérica, en la que una familia vivía en contenedores marítimos. La vivienda es un derecho constitucional, y enfocamos el problema a nivel social y medioambiental: decidimos crear una vivienda económica y ecológica. Consulté con Fernando López, el arquitecto, a ver si podíamos cumplir con el código técnico utilizando el tamaño de contenedores que había, y nos pusimos manos a la obra a diseñar y a ver cómo podíamos orientar todo el aspecto ecológico.
¿Qué tamaño tienen estos contenedores marítimos?
Nosotros utilizamos dos tipos: el ISO 40 high cube y el ISO 20 high cube. En el caso del ISO 40, estamos hablando de 12 metros de largo por 2,5 de ancho, y el ISO 20 es la mitad de largo.
Por lo tanto, se pueden unir varios contenedores para crear una vivienda, ¿verdad?
Sí; lo bueno que tiene es que es modular. Incluso se puede ir jugando. Si se trata de una pareja joven que quiere empezar con poco, se pueden poner uno o dos contenedores, y luego, si se tienen hijos, ampliarlo.
¿Cómo se acondicionan estos contenedores?
El proceso se hace en fábrica. Se traen contenedores usados (los reutilizamos de ciertas navieras que se deshacen de ellos) y los llevamos a fábrica. Se les da un poco de lijado y una mano de antióxido, y luego vamos haciendo la estructura de fuera (la perfilería para la fachada, la cubierta...). A continuación se realizan los cortes para las ventanas, y empezamos a aislar la estructura por dentro, hacemos las divisiones interiores, y terminamos los detalles.
En cuanto a dificultades técnicas, ¿qué diferencias hay comparado con una vivienda normal?
Yo creo que incluso es más sencillo, porque se trabaja en fábrica. Cuando se hacen las cosas in situ se tienen muchos imprevistos. Desde el punto de vista climatológico incluso, implica mayores problemas; no como nosotros, que estamos en fábrica, en un pabellón. Está todo mucho más controlado; digamos que hay un seguimiento de la calidad mucho mayor. En cuanto a problemas técnicos, lo más complejo ha sido encontrar los materiales adecuados para cumplir con el código técnico. El ahorro energético del módulo es el equivalente al nivel A+ de un electrodoméstico, cuando una casa convencional es clase C. Entonces, lo que nos ha costado ha sido el ir probando diversos materiales durante dos años, hasta encontrar los idóneos de aislamiento y demás. Ponemos fibra de madera de la marca Gutex, ya que tenemos un acuerdo comercial con Alemania.
¿Y qué propiedades tiene la fibra de madera?
Resta más la entrada del calor y del frío; esta es su característica principal. Con lo cual, el aislamiento es bastante más sano, ecológico. Las viviendas las pintamos también con pinturas ecológicas, no tienen disolventes.
Entonces, han sido ustedes mismos los que, por iniciativa propia, han buscado materiales ecológicos.
Sí. Hay cosas para las que estamos más limitados, porque en el mercado, y más en España, lo ecológico no se lleva mucho. Tenemos que ir a Suecia, Alemania, Francia... Casi todos los productos que tenemos son alemanes. Y en la fontanería, utilizamos un multicapa, y un sistema de anclaje manual en el que no hay que utilizar herramientas. Asimismo, aquí lo que tenemos patentado es el sistema de fabricación y de construcción; el hacerlo en fábrica lo más rápido y ágil posible, entre otras cosas, utilizando materiales que sean fáciles de tratar y ecológicos, para ahorrar en tiempo y para que sea más económico.
En un fin de semana como el anterior, en el que hubo inundaciones, ¿cómo se comportan estos módulos? ¿Y qué hay de su anclaje y estabilidad?
Aquí -en un módulo- hay menos ruido que en mi casa. El pasado fin de semana pasó una prueba bien grande. No se oye casi nada. En cuanto a su colocación, hace falta una pequeña solera si es unifamiliar, y luego se ancla la base. El módulo solo tiene cuatro puntos o esquineros, que es donde va enganchado tanto vertical como lateralmente, y luego lo que hacemos es atarlo a la solera. Es difícil que se mueva; por ejemplo, el ISO 40 pesa ocho toneladas. No se lo lleva el viento.
¿Qué tal están yendo las ventas?
Por ahora estamos haciendo pequeños encargos de unifamiliares. En el País Vasco, estamos quedando con diversas personas que tienen parcelas urbanas, y queremos dar facilidad de entrada a vivienda a divorciados. Los actores de cine, los productores... también conocen nuestro producto -se usan como camerinos-.