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Antes y durante el encuentro se celebraron varios Ciclo Vidas,
cerrando temporalmente calles a la circulación para su uso ciudadano.
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El caso de Sevilla demuestra que la conversión hacia una movilidad sostenible en la ciudad no es una estrategia
que necesite inversiones desorbitadas ni largos plazos de tiempo. En
los últimos cinco años, los desplazamientos en bici han crecido del 0,4%
al 7% en el ámbito urbano, lo que ha supuesto pasar de los 6 mil a los
casi 70 mil usuarios. La estrategia puesta en marcha por el Ayuntamiento
ha consistido en crear unos 120 kilómetros de carril-bici en menos de
tres años, utilizando en un 85% espacios de aparcamiento para coches y
vías de circulación, así como la limitación de acceso al centro urbano
solo a vehículos de residentes y la puesta en marcha de un servicio
público de alquiler de bicicletas, con unas 2.500 unidades.
Sevilla ha pasado de ser una ciudad donde el uso de la bici era casi
inexistente a situarse en niveles similares a urbes como San Francisco, y
esta transformación la ha hecho sede del último encuentro internacional
Velo-City, dedicado al fomento de políticas para aumentar el uso de la bicicleta en las metrópolis.
Dentro del ciclo de conferencias, el presidente de European Cyclists'
Federation, Manfred Neun, habló de la Economía de la Bicicleta, un
término que se tiene muy poco en cuenta tanto en el ámbito político como
en la propia industria de la bici. Según Neun, existe la idea errónea
que este es un campo cuya capacidad de generar beneficios económicos es
poco importante, cuando hay un mercado emergente muy potente. En el caso
de Sevilla,
por cada 32 bicicletas de alquiler público se ha generado un puesto de
trabajo. Las ventas de unidades privadas y los servicios de venta de
complementos y arreglos también han proliferado. Se abre un ámbito
interesante para el turismo en bici, con empresas privadas de alquiler y
rutas, y en cuanto a la contención de presupuestos, es una buena
estrategia de transporte público: en Sevilla se realizan 70 mil viajes
diarios en bici, frente a los 40 mil viajeros que cada día usan la línea
1 del metro.
El último día del encuentro los participantes firmaron la Carta de Sevilla,
un documento que pide a los representantes de los ministerios de
transporte europeos que reconozcan las ventajas del uso de la bicicleta y
realicen inversiones significativas en los próximos años. La carta
defiende este medio de transporte como una herramienta para mejorar la
calidad del aire de la ciudad y la salud de la ciudadanía, para ajustar
los presupuestos en transporte e infraestructuras y para asegurar la
independencia en movilidad frente al suministro eléctrico y el petróleo.
También propone contemplar la bicicleta como medio de transporte de
mercancías en el centro urbano e incluir a las asociaciones de ciclistas
y ciudadanía usuaria en los procesos de planificación de transporte. La
carta se presentará a los participantes del International Transport Forum, que se celebra en Leipzig, Alemania, el próximo mes de mayo.
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