 |
|
Planta Nómada de Giberto Esparza.
|
La instalación del mexicano Giberto Esparza, que estos días se expone
en Laboral Centro de Arte
de Gijón, es un organismo medio biológico medio artificial, un robot
que contiene en su interior plantas y bacterias. Para alimentarlas y
generar energía que le permita moverse, utiliza las aguas de un río
contaminado y con lo que le sobra emite sonidos que se mezclan con la
naturaleza del entorno. Este robot forma parte del proyecto Plantas
Nómadas, donde el mexicano investiga la relación entre el avance de la
tecnología y la adaptación de los seres vivos, "la planta nómada es una
especie que proviene precisamente de los procesos alienantes que está
sufriendo el planeta", explica en la web del proyecto.
Durante siglos, las sociedades han utilizado la naturaleza como
fuente inagotable de recursos, transformándola y exprimiéndola, una
dinámica que no ha cambiado con el desarrollo de las nuevas tecnologías
actuales, que siguen produciendo una enorme cantidad de desechos y un
gran derroche energético. La instalación de Esparza es una reflexión
acerca de esta aceleración industrial y de las consecuencias que supone
para el planeta, mostrando organismos futuristas que copian los
métodos de la naturaleza para adaptarse a un entorno contaminado.
Aprender del conocimiento de las especies es precisamente la base de
la biomimética, una ciencia que observa la naturaleza para buscar
soluciones a problemas humanos. Gunther Pauli, fundador de la red
internacional ZERI ha publicado
recientemente el libro The Blue
Economy, donde recoge un centenar de tecnologías que están presentes en
la naturaleza y que podrían trasladarse a la forma en que hacemos las
cosas, desarrollando sistemas y productos que sean autosostenibles, es
decir, que aprovechen todos los recursos sin generar desechos y sin la
necesitad de utilizar energía exterior, tal y como ocurre en los
ecosistemas naturales.
Pauli está en contra de la tendencia actual de desarrollar
tecnologías "menos contaminantes", puesto que siguen siendo
perjudiciales y suponen una inversión enorme para las compañías y los
gobiernos. Desde un punto de vista pragmático y empresarial, el
economista propone métodos de la naturaleza que pueden resultar útiles
para buscar nuevas formas de transporte, de construcción de edificios o
de creación de materiales, sin que se desaproveche nada. Uno de los
ejemplos es el sistema de climatización basado en los métodos de
construcción de las termitas. Éstas aprovechan las corrientes de aire
para controlar la temperatura y la humedad, aislando su hábitat de
forma natural. Bajo este sistema se han construido varios edificios como
el Eastgate
Center en Zimbawe, del arquitecto Mick Pearce, que utiliza tan sólo
un 10% de la energía de un bloque de pisos convencional.
En Euskadi, el centro de Biodiversidad Torre Madariaga acoge hasta el
27 de junio la exposición Biomimética,
innovación inspirada por la naturaleza con la colaboración
del norteamericano Biomimicry Institute. La muestra recoge ejemplos de
cómo la naturaleza ha ido resolviendo retos para adaptarse al entorno
de la forma más sostenible.
También puede interesarte: