En las residencias para personas con demencia
senil, uno de los problemas habituales es la tendencia de los enfermos a
escaparse del centro, y muy a menudo acaban perdidos en una ciudad que
no reconocen. Frente a la opción de encerrarlos dentro de las
instalaciones, el hospital alemán Benrath
Senior Center ha dado con otra solución. Tras observar que los
pacientes tienden a buscar servicios de transporte, el centro ha
instalado una parada de autobús falsa enfrente del hospital. Los
enfermos van hasta allí y se sientan a esperar, de forma que a los
cuidadores les resulta mucho más fácil encontrarlos.
Los métodos de resolución de problemas que se utilizan en el pensamiento de
diseño son una vía para encontrar nuevas soluciones a cuestiones
complejas como el tratamiento de personas con enfermedades mentales.
También dentro del ámbito del Alzheimer, la organización británica Thinkpublic -una empresa
especializada en el diseño de servicios públicos-, inició en 2007 el
proyecto Alzheimer100, un
programa dirigido a investigar las necesidades de las personas con esta
enfermedad. Para desarrollar el estudio, en lugar
de seguir los métodos tradicionales se realizaron talleres donde los
pacientes aprendieron a hacer entrevistas y a usar herramientas de
grabación de vídeo, de forma que fueron ellos quienes recabaron la
información, dando una visión propia de lo que significa vivir con esta
enfermedad. A partir de ahí se implementaron nuevos servicios y se puso
la información del estudio a disposición de otros centros y entidades
que trabajan con esta enfermedad, a través de la web del proyecto.
La misma metodología, basada en incluir a los
usuarios en el diseño de soluciones con procesos visuales y prácticos,
puede trasladarse también a la mejora de los servicios sociales y a la
atención de colectivos vulnerables. Es el caso de Gimsby,
una área deprimida de Lincolnshire, en Gran Bretaña, donde la población sufre problemas de drogodependencia, pocos recursos y desempleo. Los habitantes además tenían muy poca confianza en los
servicios públicos, viéndolos incapaces de solucionar sus problemas, así
que el Departamento de Salud decidió poner en marcha un proyecto para
crear un nuevo centro, y pidió la colaboración del diseñador Martin Bontoft. El proceso se enfocó
de forma colectiva, con la participación de la gente del entorno y
expertos independientes de diferentes áreas. En los talleres y las
entrevistas se demostró que la mayor parte de las necesidades de la
población tenían que ver con problemas sociales, emocionales y
psicológicos, así que a raíz de la investigación se decidió crear un
centro único donde la gente se sintiera segura y no juzgada, Open Door, un
espacio que ofrece bajo el mismo techo diferentes servicios tanto
sanitarios como sociales, desde atención primaria y terapia hasta duchas
públicas, talleres de arte y de cocina y asesoramiento para recibir
ayudas sociales.
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