A finales del siglo XX, Nicholas Negroponte preveía que Internet iba a hacer desaparecer las barreras culturales, construyendo una red de conexiones global. Sin embargo, 15 años después, el futuro digital ha resultado ser menos globalizado de lo que creíamos. Tal y como explica Ethan Zuckerman, aunque la tecnología permite conversaciones globales, nuestros contactos y fuentes de información siguen estando parceladas en entornos afines.
"En un supermercado estadounidense es fácil comprar una botella
de agua procedente de las Islas Fiyi, en cambio resulta
sorprendentemente más complicado encontrar en Internet una película, una canción, o
incluso noticias procedentes de ese país". Ethan Zuckerman, co-fundador de Global Voices Online, daba este ejemplo en una reciente charla en TEDGlobal para ilustrar cómo en muchas ocasiones, el mundo de los átomos resulta más móvil que el de los bits.
Internet se ha construido como una red global que permite la
interconexión entre personas de culturas y geografías muy alejadas pero
aunque esto ha creado una idea generalizada de difuminación de
fronteras, estas siguen existiendo, así como la hegemonía de unas
culturas sobre otras. Zuckerman explicaba que los brasileños son una de
las comunidades que más utiliza Twitter (el 11% de los internautas de
este país twittean asiduamente) sin embargo es un dato que la mayoría
de norteamericanos y europeos desconoce, y eso que están a la distancia
de un click.
En Internet, la búsqueda de información se realiza principalmente a
partir de contactos sociales, las redes de confianza que construimos a
nuestro alrededor y que nos aportan los contenidos de interés. Pero
estas redes están formadas por personas que pertenecen a un ámbito
cultural muy similar al nuestro. Así, pocas veces sabemos los temas de
conversación o los trend topics de los internautas asiáticos,
africanos o árabes. Frente a la sabiduría de las masas, Zuckerman habla
de "la sabiduría del rebaño", en el sentido de que poco a poco hemos
construido parcelas que separan los flujos de información, donde el
idioma es una barrera, pero no la única, puesto que estas parcelas se
construyen también según afinidades culturales, políticas y sociales.
Pero los problemas importantes, como los conflictos culturales y
religiosos o el cambio climático, requieren de conversaciones globales.
En este sentido, Zuckerman apuesta por la figura de los
bloggers-puente, personas que conectan realidades que están alejadas en
el mundo digital. Esta es la función del espacio Global Voices Online,
un medio de comunicación en Internet basado en el periodismo ciudadano
donde un equipo internacional de bloggers escribe y traduce contenidos
para acercar la realidad de sus propios países a una audiencia global.
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