Aplicaciones como Lospresus, un espacio que muestra de forma clara los presupuestos anuales de las ciudades estatales, o Infocarretera,
una aplicación móvil para ver el estado de las carreteras de Euskadi,
son ejemplos de cómo la información pública (en el primer caso, con
datos publicados por el Ministerio de Política Territorial, en el
segundo, información extraída del espacio institucional Trafikoa) puede
convertirse en servicios muy útiles.
En el ámbito de la
salud, las instituciones públicas tienen una gran cantidad de
información relacionada con incidencia de enfermedades, instalaciones y
servicios sanitarios o datos farmacológicos. Una información que puede
resultar útil tanto para los profesionales de la salud como para la
ciudadanía en general.
El gobierno norteamericano, a través del proyecto Community Health Data Iniciative,
empezó a abrir este tipo de datos, de carácter público y no vinculados a
cuestiones de privacidad, con el objetivo de impulsar la creación de
aplicaciones y servicios por parte de empresas o comunidades de
desarrolladores de software. Desde entonces, grandes compañías como
Google o Bing y pequeñas startups han aprovechado estos datos.
Utilizando el servicio de bases de datos Fusion Tables, Google ha creado
un mapa
para buscar hospitales en Estados Unidos según diversos criterios
(valoración de los usuarios, éxito en el tratamiento de diferentes
enfermedades, calidad de las instalaciones,...), mientras que Bing ha
desarrollado una herramienta
similar, pero centrada en datos sobre hábitos y enfermedades de la
población según territorios. Para el ámbito de los profesionales de la
salud, aunque abierto también al público, se han desarrollado también
servicios como MedWatcher, una aplicación para iPhone que envía alertas e información actualizada sobre fármacos y sus efectos.
Las características del
sistema sanitario norteamericano hacen que las valoraciones de usuarios
y calidad de los servicios sean unos datos muy importantes para la
ciudadanía a la hora de escoger centro médico, aunque en sistemas
sanitarios públicos como el nuestro, la apertura de esta información
resulta una forma de impulsar la transparencia en el funcionamiento de
los centros y fomentar una mayor exigencia en cuanto a calidad, puesto
que permitiría, por ejemplo, comparar más fácilmente los servicios de
salud entre comunidades autónomas o regiones.
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