"No serán la industria y los gobiernos quienes generarán el cambio, sino las personas", esta es una de las ideas que destacó Lee Bryant, de Headshift, en el encuentro Reboot Britain.
La tecnología y el mundo digital ofrece una oportunidad de transformar
la democracia, la estructura de las empresas y la forma en que se
organizan las personas. En estas charlas, organizadas por la agencia de
innovación británica NESTA, se habló de cómo aprovechar esta oportunidad.
Según Lee Bryant, experto en software social, el
concepto de gobierno grande o pequeño no tiene por qué ser el mismo que
en el siglo XX, en referencia a su responsabilidad en la provisión de
bienestar y servicios públicos. Esta visión puede cambiar si
consideramos un gobierno grande como aquel que incluye a más personas,
de forma activa, en lugar de tratar a la población como a un receptor
pasivo de servicios, y empoderamos también a los trabajadores de las
organizaciones para que puedan tomar decisiones, "asumiendo que hemos
contratado a esas personas porque son válidas y capaces", explica
Bryant. Gracias a las nuevas tecnologías y si dejamos que la gente
participe en la búsqueda de soluciones, las inversiones y las
burocracias pueden reducirse. Así, la idea de un gobierno grande no
tiene por qué ser equivalente a un gasto público elevado. Como
ejemplos, Lee Bryant habló de la iniciativa Social Innovation Camp, y la fundación pública británica 4IP, que apoya nuevos proyectos digitales de mejora de los servicios públicos
Paul Miller, cofundador de School Of Everything,
una start-up que conecta personas para compartir conocimientos, habló
de un nuevo ecosistema de servicios públicos donde empresas sociales,
start-ups y gobierno trabajen conjuntamente. Miller defendió la
importancia de que la administración apoye a las pequeñas empresas
privadas con fines sociales para la mejora de los servicios, puesto que
estas tienen un margen mucho más amplio para probar, equivocarse e
innovar.
En Reboot Britain se habló también de uno de los
asuntos que más preocupan a nivel global, el cambio climático. Desde
una perspectiva optimista respecto al comportamiento humano, Andy Hosbawm, cofundador de la plataforma Green Thing,
habló de la economía del altruismo, un factor que siempre ha estado
presente en la sociedad pero que con internet se ha hecho visible. La
gente ofrece no sólo dinero, sino también tiempo y experiencia sin
esperar nada a cambio, y la red facilita estos comportamientos (hay
muchos ejemplos, desde la Wikipedia hasta los proyectos de
microcréditos como Kiva o los espacios del tipo PatientsLikeMe,
donde la gente comparte información). En relación al medioambiente,
Hosbawn destacó que la mayoría de las inversiones actualmente van hacia
la búsqueda de soluciones tecnológicas, pero el cambio de hábitos
también es importante, y habló de la necesidad de impulsarlo utilizando
la creatividad y la diversión.
También puede interesarte: