En un reciente encuentro
en la Royal Society de Londres, científicos británicos que participaron
en la secuenciación del genoma humano denunciaron los esfuerzos
actuales para patentar los primeros avances en formas de vida sintética,
algo que podría generar un monopolio en el futuro desarrollo de vida
artificial por parte de unas pocas empresas.
En el campo de la ciencia, las leyes de propiedad intelectual y las
patentes se instauraron en un principio para incentivar la
investigación y la innovación, fomentando las inversiones y
recompensando el esfuerzo científico. Sin embargo, tal y como denuncia
el Premio Nobel John
Sulston, estas medidas han evolucionado hasta convertirse en una
barrera para el desarrollo de nuevo conocimiento. Sulston es uno de los
impulsores del Manchester Manifesto, que se presentó en la Royal
Society de Londres para solicitar alternativas, que consideren de nuevo
la ciencia y la innovación como un bien común de la humanidad que no
puede estar en manos de unas pocas empresas. Tal y como explica el
Premio Nobel, es necesario equilibrar las necesidades de la ciencia
como industria con las de la sociedad, y especialmente las de aquellos
que necesitan sus productos. Uno de los ámbitos más preocupantes es el
de las farmacéuticas, que en muchos casos compran patentes con el único
objetivo de frenar la competencia, consiguiendo así precios muy por
encima de lo que sería aceptable.
El Manifiesto recoge los problemas derivados de las leyes que
protegen las investigaciones científicas y sus productos. Uno de ellos
es que tan sólo reciben inversiones importantes aquellas investigaciones
que puedan convertirse en productos comerciales, dejando de lado
sectores sociales desfavorecidos y olvidando también el desarrollo de
investigaciones sin aplicación concreta, algo que es imprescindible para
la innovación y la ampliación del conocimiento. El documento se ha
presentado como el inicio de un debate para buscar alternativas, donde
la comunidad científica reclama una voz propia en la toma de
decisiones.
En el ámbito del conocimiento científico, el equilibrio entre bien
común y ámbito de desarrollo empresarial es una cuestión compleja,
donde entran tanto datos y textos científicos como herramientas
tecnológicas. Desde hace cinco años, la iniciativa Science Commons
intenta dar una alternativa al mercado mayoritario de patentes, con
licencias que permiten una reutilización más abierta. Tal y como
explicaba en un artículo
John Wilbanks,
fundador de Science Commons, se
trata de trasladar al mundo de la ciencia los métodos de generación de
conocimiento propios de Internet, como puede ser la forma de trabajar
del software libre o la Wikipedia. Es una tarea compleja, puesto que
hay una grave falta de intercambio y diálogo entre diferentes ámbitos
científicos y las patentes tienen un poder enorme. Sin embargo, según
Wilbanks, el hecho de que actualmente se puedan comprar, por ejemplo,
secuencias de genes por Internet,
puede provocar una vuelta de la ciencia "al garaje", donde la
creatividad surja principalmente de estudiantes y profesionales a
título individual, capaces de desarrollar innovaciones a pequeña
escala.
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