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Vídeo que muestra las posibilidades del proyecto PTA en la vida diaria de un ciudadano de Ámsterdam.
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El
experimento se está llevando a cabo en Seúl y Ámsterdam. Cerca de un
millar de usuarios consultan cada mañana desde su PDA, móvil o
portátil, qué ruta pueden tomar para ir al trabajo, o para desplazarse
por la ciudad, teniendo en cuenta las conexiones de transporte público
en tiempo real, el estado del tráfico y la cantidad de emisiones de CO2
que están dispuestos a generar. La clave es ofrecer el máximo de
información posible a las personas para que estas puedan tomar las
decisiones más adecuadas, incluyendo en la ecuación el factor
medioambiental.
PTA forma parte del proyecto Connected Urban Development, una alianza impulsada por Cisco donde participa también MIT Mobile Experience Lab,
y siete ciudades, entre ellas San Francisco, Lisboa y Madrid. En cada
una de ellas se están desarrollando iniciativas centradas en el uso de
las nuevas tecnologías de la comunicación para conseguir
infraestructuras urbanas más eficientes y un cambio en los hábitos de
la ciudadanía. Según un estudio de The Climate Group,
una coalición de entidades públicas y privadas que también forma parte
del proyecto, el uso inteligente de las TIC puede suponer una reducción
de hasta un 15% de las emisiones en el entorno urbano en los próximos
10 años.
Un ejemplo es el espacio web Urban EcoMap,
que está en marcha en San Francisco desde mediados de este año. El
servicio ofrece información acerca de las emisiones de CO2 en cada
vecindario, según el uso de transportes, el gasto de energía y el nivel
de reciclaje, así como herramientas para reducir la huella
medioambiental. También incluye una red social donde los habitantes de
la ciudad pueden organizar proyectos o campañas.
En Lisboa se está desarrollando el programa piloto Smart UrbanEnergy for Schools en tres escuelas públicas de secundaria. El proyecto consiste en la mejora de la eficiencia energética de los edificios,
y desde que empezó a funcionar a finales de 2008, se ha reducido el
consumo de energía en un 33%, según Cisco. El hecho de que se
desarrolle en un centro educativo permite que la iniciativa se
convierta a la vez en contenido para las clases, haciendo que los
alumnos puedan estudiar y participar en el desarrollo del proyecto y
sus resultados.
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