Desde que empezaron a expandirse los sistemas de salud, éstos han
estado siempre enfocados a la cura de enfermedades agudas y bajo una
dinámica reactiva. El médico cura al enfermo a partir de que éste acude a
su consulta y en el mejor de los casos, no vuelven a verse hasta que
surja otro problema. Sin embargo, actualmente la mayor parte de
pacientes de la sanidad pública padecen enfermedades crónicas, casi un
80% en el caso de Euskadi, lo que supone un 70% del gasto en salud. Se
trata de personas que requieren de un seguimiento continuado y cuyas
enfermedades tienen muchas posibilidades de generar complicaciones a lo
largo de los años, un perfil que no encaja con el funcionamiento
actual de los sistemas de salud.
Dentro del Congreso
Internacional de Crónicos, celebrado en Bilbao entre el 2 y el 3 de
junio, el consejero de Sanidad del Gobierno Vasco, Rafael Bengoa, ha
presentado un nuevo plan para transformar el sistema sanitario hacia un
modelo más preventivo, que dé respuesta a las necesidades de los
pacientes crónicos. Bajo el nombre Estrategia para afrontar el reto
de la Cronicidad en Euskadi, el borrador incluye 14 proyectos que
se desarrollarán de forma paulatina en los próximos años. Los objetivos
son ampliar la atención domiciliaria, integrar la Sanidad Primaria y Hospitalaria y crear un nuevo perfil de enfermería con un papel más
amplio.
La primera de las actuaciones tiene que ver con la teleasistencia. En
las próximas semanas se pondrá en marcha un programa piloto donde
participarán 50.000 personas que padecen enfermedades crónicas, quienes
podrán estar en contacto permanente con los profesionales de la salud
pública desde casa, mediante teléfono móvil e Internet. El plan prevé ir
ampliando posteriormente el número de pacientes, de forma que puedan
acceder a consultas y consejos médicos sin necesidad de desplazarse, y
detectando cualquier problema en sus primeros estadios.
Otra de las medidas es la expansión de las enfermeras de caso, una
figura que ya funciona en algunos sistemas de salud norteamericanos y
en el Servicio Nacional de Salud británico. Se trata de enfermeras cuya
labor es apoyar al paciente para que sea co-responsable de su propia
enfermedad, ofreciendo ayuda no sólo en cuestiones médicas sino también
de hábitos, ampliando la asistencia más allá de las visitas
hospitalarias y ofreciendo así mayor independencia al paciente. Según
el consejero Rafael Bengoa, la intención es que haya cerca de 300
enfermeras de caso en los próximos 2 años.
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