La ética hacker se basa en valores como la pasión, la creatividad y la conciencia social aplicadas a labor que realizas, más allá de la simple búsqueda de un beneficio económico. Dentro del ciclo de charlas de Fundación Telefónica, el pasado 10 de febrero Pekka Himanen habló de cómo trasladar esta filosofía, surgida en el ámbito del software libre, al entorno de empresas y comunidades de personas.
En el encuentro Entendiendo los cambios de Fundación Telefónica, Himanen explicaba que al escribir el libro La ética del hacker y el espíritu de la era de la información
(2001) le sorprendió enormemente cómo un grupo de estudiantes pudo
cambiar las reglas del juego empresariales en el mundo del software al
desarrollar el sistema Linux. Según el filósofo y escritor, los valores
que hay detrás de las comunidades de software libre se basan en una
interacción entre personas donde cada uno trata de sacar el mejor
potencial, propio y ajeno, formando parte de un "nosotros". Para
Himanen, si esa "interacción enriquecedora" se pudiera plasmar en una
imagen, un buen ejemplo sería este vídeo de Ella Fidgerald y el trombón Booty Wood.
Pekka Himanen, que trabaja como asesor en cuestiones relacionadas con
la sociedad de la información para el gobierno finlandés y también para
compañías como Nokia, centró la charla en cómo trasladar la filosofía
hacker al ámbito de la empresa y las organizaciones, construyendo una
pirámide donde la base es la confianza y sobre ella se levantan, primero
las interacciones enriquecedoras y por encima de ellas, la creatividad.
Así, el principio básico es crear entornos seguros donde las personas
se sientan cómodas para desarrollar sus ideas en colaboración. Aunque es
algo que puede parecer obvio, según Himanen es sorprendente cuantas
empresas basan su funcionamiento precisamente en lo contrario, en el
miedo como motor, algo que genera desconfianza y que hace que las
personas vean a sus compañeros como amenazas y no como alguien con quien
trabajar conjuntamente.
Generar los entornos propicios para que las personas desarrollen todo
su potencial creativo no resulta fácil en las estructuras tradicionales
de las empresas, sin embargo, para el autor de La ética hacker,
para generar ese cambio cultural no es necesaria la transformación de
toda la organización, con una pequeña masa crítica de solo el 3% de las
personas puede empezar ese giro hacia una forma diferente de trabajar y
de interaccionar, que luego se irá expandiendo en el resto de la
organización.
Himanen también hizo referencia a la educación como eje esencial para
impulsar el potencial creativo. Tal y como recordó, en Europa el
recurso más importante que tenemos a nivel global es el capital humano,
puesto que no podemos competir en otros ámbitos como el volumen de
producción o los precios. Este es un factor que en Finlandia está muy
presente, con unas políticas que priorizan la educación de calidad, y se
demuestra con los resultados del informe PISA, que sitúa a los estudiantes finlandeses en las primeras posiciones a nivel internacional.
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