El modelo de sanidad basado en tratar a los
ciudadanos en grandes centros de salud nació a finales del siglo XVIII
con la construcción de los hospitales, que empezaron a dividir de forma
física y a través de la arquitectura las enfermedades y partes del
cuerpo. Se trata de un sistema donde son las personas quienes acuden a
estos centros para ser atendidas o ingresadas con el fin de recibir
asistencia médica, un modelo que con el creciente envejecimiento de la
población puede resultar cada vez menos efectivo y más costoso, y muchos
proyectos de innovación en salud apuestan por cambiar hacia sistemas
personalizados basados en la prevención, que permitan trasladar parte de
la atención médica al hogar.
En una charla dentro de las conferencias TEDMED, el
investigador en tecnologías para la salud de Intel Eric
Dishman explicaba las posibilidades que ofrecen las nuevas
tecnologías para la monitorización de personas mayores o enfermas, no sólo con
sensores, sino también con sistemas que permitan registrar cambios en el
estado de ánimo y el comportamiento, detectando así los problemas en el
estadio más temprano. Dishman ponía el ejemplo de la atención
telefónica, una tecnología que hace tiempo que ha dejado de ser nueva,
pero que puede servir no sólo para recordar al paciente que ha de tomar
su medicina, sino también para descubrir si la persona tiene
dificultades para reconocer a quien le llama, lo que podría ser un
indicio de demencia senil, o si su voz empieza a ser más débil, algo que
según Dishman puede ser un síntoma muy temprano de parkinson.
A estos métodos se suman sistemas para monitorizar
el movimiento de los pacientes, con dispositivos que pueden detectar
dificultades motrices y también caídas, respondiendo así de forma mucho
más rápida y minimizando las consecuencias. Se trata de una tecnología que dirige la atención sanitaria hacia sistemas de prevención y tratamiento
temprano, permitiendo que las personas mayores puedan permanecer más
tiempo en sus propias casas, no sólo para reducir costes sino también
para alargar su independencia.
Innovación abierta para la salud
Más allá de las posibilidades en cuestión de
avances tecnológicos, a nivel europeo se está extendiendo la tendencia a
promover la innovación en la sanidad a través de proyectos
participativos, que faciliten el intercambio de ideas y
experiencias entre los diferentes actores, también los propios usuarios.
Iniciativas como Innovation4Care o New
methods for User-driven Innovation in the health care sector,
puestos en marcha en Dinamarca, Suecia y Noruega, son programas que
están promoviendo un diálogo más fluido entre los centros sanitarios, el
personal médico y la ciudadanía, con el fin de mejorar el sistema y dar
con nuevas soluciones. En Euskadi, el Departamento de Sanidad ha
lanzado una iniciativa para elaborar un Código
de Buen Gobierno de la Sanidad Pública vasca. Este documento estará
desarrollado por un Comité de Expertos, sin embargo, desde la
plataforma Comunidad
Vasca de Innovadores se ha abierto también el debate a los
ciudadanos, quienes pueden participar en el proyecto aportando ideas o
propuestas.
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