La idea de procomún se ha extendido en el ámbito de la cultura, ligado a licencias abiertas que permiten difundir, mezclar y compartir contenidos. Pero la cultura de lo abierto, el open source y la creación colectiva se extiende hacia una nueva economía emergente, donde se eliminan los intermediarios para generar bien común y también sostenibilidad económica. Proyectos que van del intercambio de contenidos a la experimentación científica y la ingeniería.
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Vídeo sobre el proyecto Global Village Construction Set.
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La cultura de la remezcla y de las
licencias abiertas ha pasado de nichos concretos como las comunidades
activistas y los proyectos sin ánimo de lucro a un ámbito mucho más generalista
frente a la industria cultural del copyright. Nuevos creadores, músicos
y artistas optan por esta alternativa, ofreciendo sus contenidos de
forma abierta, eliminando intermediarios y buscando otros modelos de
negocio que pueden resultar sostenibles. Como beneficios están la
posibilidad de difundir de forma mucho más amplia sus creaciones, pero
también hay una filosofía detrás, la de la cultura como bien común que se nutre de compartir y remezclar para crear algo nuevo.
Es un movimiento ligado a la idea
del código abierto, con el software libre como ejemplo de que es posible
crear de forma colectiva y sin licencias cerradas, consiguiendo un
modelo de negocio rentable que a la vez genere un beneficio a la
comunidad. En este sentido, el proyecto Empresas del Procomún, de Colaborabora e YProductions,
tiene en marcha investigaciones para indagar y detectar nuevos modelos
empresariales, económicamente sostenibles pero con el objetivo
prioritario de generar un retorno a la comunidad.
La filosofía del código abierto se ha trasladado además a otros ámbitos fuera de lo digital, llegando a sectores como la industria y la ciencia.
El auge del hardware libre ha supuesto la eliminación de intermediarios
también en estos campos, puesto que permiten acceder a equipos y
herramientas mucho más baratos y a comunidades globales de personas
expertas que comparten sus conocimientos en la Red. Un ejemplo de ello
es el proyecto Global Village Construction Set, lanzado por Marcin Jakubowski
en 2003. Este físico trató de crear su propia granja y se arruinó por
los enormes gastos en maquinaria, así que decidió identificar "las 50
máquinas básicas necesarias para la existencia de una sociedad moderna",
de cara a construirlas en versión low cost y código abierto. El
proyecto empezó de forma personal, pero al compartir sus planos y
diseños en la Red, otros empezaron a contribuir con mejoras y nuevas
herramientas, de forma que en 2011 han conseguido ya 8 prototipos,
disponibles para quien quiera descargarlos y armar su propio tractor,
segadora o máquina para construir ladrillos. Tal y como explicaba
Jakubowski en una charla en TED,
este tipo de producción en abierto es trasladable a muchos otros
ámbitos y puede solucionar la escasez ficticia de recursos, permitiendo
que pequeños emprendedores y comunidades en desarrollo puedan construir
su propia economía.
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