La construcción de productos manufacturados en código abierto no sólo se ha demostrado un negocio rentable, desafiando los sistemas tradicionales de patentes, sino que se presenta como una tendencia de futuro. A pesar de que todavía significan un nicho pequeño del mercado, en el último año se han realizado más de 200 proyectos de hardware en open source, y muchas de las compañías están en crecimiento. Una opción que abre la puerta a la innovación constante.
El hardware en open source se basa en varios principios, los diseños
de los productos se publican en abierto, de forma que otras personas
puedan reutilizarlos y realizar modificaciones, y los nuevos modelos
resultantes pueden ser comercializados, siempre que se indique la
autoría de los creadores y los diseños se distribuyan también de forma
abierta. La misma filosofía del software en open source y las licencias
Creative Commons, aplicada a la creación de productos electrónicos
manufacturados.
El creciente mercado de productos tecnológicos en open source
demuestra que es una fórmula rentable sobre la que puede construirse un
modelo de negocio, que además incentiva la mejora constante y el
desarrollo de nuevos productos, puesto que genera conocimiento
compartido y reaprovechable, tanto para proyectos amateurs y educativos
como para nuevas iniciativas empresariales.
Tal y como explicaban Phil Torrone, editor de MAKE, y Limor Friend, de la empresa de open source Adafruit, en el encuentro Foo Camp East,
el crecimiento de este sector es muy rápido, con unas cifras de
beneficios que pueden alcanzar los mil millones de dólares en 2015.
Una de las iniciativas más conocidas es Arduino, una plataforma de hardware para controlar dispositivos electrónicos, aunque existen también compañías como SparkFun,
productora de piezas electrónicas, que genera cerca de 10 millones de
dólares al año y cuenta con una plantilla de 60 trabajadores. Empresas más pequeñas como DIY Drones, que permite construir avionetas militares de juguete, o la canadiense Solarbotics,
dedicada a la venta de componentes y robots accionados con energía
solar para el entorno educativo, están en torno al millón de dólares
anuales.
A pesar de su incipiente expansión, el concepto de código abierto
aplicado a la industria se encuentra todavía frente a algunos
obstáculos. Tal y como recogía en un artículo Michel Bauwens de P2P Foundation,
el problema muchas veces no son tanto las patentes como la percepción
generalizada de que son necesarias para rentabilizar un producto. La
falta de conocimientos acerca de esta fórmula de desarrollo y la
escasez de licencias que lo faciliten son un freno para muchas
compañías, que todavía relacionan el open source con proyectos sin
ánimo de lucro.
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