Los trabajos de ocho horas delante del ordenador, las actividades de entretenimiento cada vez más sedentarias y el uso masivo del coche están pasando factura a la salud de adultos y jóvenes, y también al medio ambiente. Cambiar hacia hábitos más sostenibles como ir en bici a la escuela o a la oficina son una alternativa, que la tecnología móvil e Internet hacen más fácil e incluso más divertida.
Freiker
(de la unión de las palabras frequent y biker) es un programa que se
ha extendido en varias escuelas norteamericanas y que se basa en
utilizar las nuevas tecnologías para animar al alumnado a ir en bici o
andando hasta los centros escolares, en lugar de que sean los padres
quienes les lleven al colegio en coche. El proyecto consiste en incluir
una tarjeta de identificación en los cascos o mochilas de los niños, que
son detectadas por unos lectores de radiofrecuencia situados a lo largo
del camino. Estos sistemas, que funcionan con energía solar,
contabilizan los kilómetros que realizan los alumnos y las cifras se
suben a la Red. Los puntos acumulados se convierten en pequeños premios
para los alumnos o para la escuela del barrio con mejores resultados. El
proyecto comenzó en 2004 y se ha ido extendiendo a diferentes ciudades.
Según el contador de la organización, Boltage, se han ahorrado ya casi 290 mil kilos de CO2.
Para los adultos, la
bici es también una alternativa más sana e incluso a veces más rápida
que el coche para moverse por la ciudad y en los últimos años han
aparecido iniciativas para compartir o alquilar bicicletas por horas,
como el programa Bicing en Barcelona. Ahora, una pequeña empresa norteamericana ha lanzado una iniciativa similar pero basada en una aplicación móvil, SoBi
(Social Bicycle System). El sistema resulta más sencillo y económico
que las redes de bicicletas de alquiler, puesto que no es necesaria la
compra de bicicletas especiales o la instalación de aparcamientos
específicos. El candado se puede instalar en casi cualquier bici y
mediante la aplicación en el móvil el usuario puede encontrarlas y
desbloquearlas, de forma que el sistema puede usarse también a pequeña
escala, como en un campus universitario o en un parque tecnológico. La
idea se presentó en Copenhagen Bike Share Design Competition y el primer
piloto se pondrá en marcha en otoño por las calles de Nueva York.
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