La web 2.0 y su potencial de comunicación y organización ha
revolucionado el papel de la ciudadanía. En muchos aspectos ya nos
somos simples espectadores, tenemos al alcance del ratón herramientas
para hacer oír nuestra voz e influenciar en ámbitos de la política, la
vida social y la economía. Este potencial y sus posibilidades futuras
son el eje del nuevo vídeo de Innovación Social, Nuevas Tecnologías y Participación.
Tal y como explica Charles Leadbeater,
experto en social media y web 2.0, lo más importante de Internet es su
potencial social, la capacidad que ofrece para que colaboremos y
compartamos. La red no sólo elimina barreras geográficas, también abre
posibilidades de organización ciudadana muy difíciles de conseguir
hasta ahora, ¿quién habría imaginado hace unos años que en menos de dos
semanas y de forma espontánea se podría obligar a una empresa como Facebook
a cambiar sus políticas de uso de datos? ¿O que a través de esta misma
red social, un grupo de estudiantes podría forzar a un gran banco como
HSBC a reducir unas cuotas abusivas? Más cerca en el tiempo, las movilizaciones internacionales contra la represión en Irán son otro ejemplo del poder de organización que ofrece Internet.
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Charles Leadbeater.
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En política, el archiconocido efecto Obama
ha hecho que la clase política se ponga las pilas y empiece a estar
presente en las redes sociales, quizá más para hablar que para
escuchar, pero demostrando que Internet es una herramienta de
participación política y que cada vez es más arriesgado ignorar lo que
se dice en la red. Incluso en el mundo de la
industria, ya no somos consumidores pasivos, tenemos poder para opinar,
juzgar, y si se da el caso, echar por los suelos un producto que no sea
de nuestro agrado.
Tal y como explica Geoff Mulgan, director de The Young Foundation,
las posibilidades de organización y colaboración ciudadana de la red
pueden ser una vía para encontrar nuevas soluciones a los retos
sociales de hoy en día, incluyendo a más gente en el debate. Sin
embargo, es peligroso caer en idealizaciones excesivas, puesto que en
el fondo Internet y la web 2.0 no son más que herramientas, y el futuro
depende de lo que hagamos con ellas.
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