Tal y como recoge el estudio Economía Abierta,
las reglas han cambiado para las empresas que justificaban su
existencia por el hecho de que así se minimizaban los costes de
transacción. Actualmente la era industrial ha quedado atrás, y en la
economía de la información surgen nuevas características: una fusión
entre lo físico y lo virtual, la disminución drástica de los costes de
distribución, el fin de la producción masiva como la conocíamos así como
del consumidor pasivo, y sobre todo, la abundancia de la información,
que se ha convertido en la materia prima. Las organizaciones
competitivas son aquellas que saben transformarla en conocimiento.
La investigación, realizada por Aitor Urzelai, Julen Iturbe-Ormaetxe,
David Sánchez Bote, Estíbaliz Hernández y Aitor Bediaga, forma parte
del proyecto Nueva Economía 20+20 de la Escuela de Organización Industrial,
que tiene como objetivo analizar casos de éxito en diferentes ámbitos,
la Economía Abierta, la Digital, la Verde, la Social y las Industrias de
la Creatividad.
Esta publicación está centrada en el concepto de Economía Abierta, no
como un estudio exhaustivo sino como una propuesta de análisis de lo
que esto significa, localizando diferentes prácticas que están en marcha
para buscar denominadores comunes. Entre las empresas que se analizan
en el estudio están Grupo Ikusnet e Irontec, como iniciativas vinculadas
al software libre, Platoniq y Zemos98 en el ámbito de la cultura, y el
Instituto de Innovación para el Bienestar Ciudadano y Naider, dentro de
las entidades de impulso de la innovación.
En el actual ecosistema de organizaciones, las tecnologías de la
información permiten construir estructuras mucho más temporales,
horizontales y autónomas, donde además entran también otros objetivos
además del lucro, como es el caso de las empresas sociales o culturales.
Según los autores del estudio, la sociedad requiere empresas donde no
se cumpla la idea de "te ganarás el pan con el sudor de tu frente",
vinculada a la concepción del trabajo de la ética protestante. Factores
como la productividad, el tiempo, los costes y las estructuras
jerárquicas han cambiado, borrando las fronteras de lo que
tradicionalmente considerábamos empresa.
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