Durante 2009 el consumo energético disminuyó,
pero no tanto por cuestiones ecológicas como por consecuencia de la
crisis económica. Aún así, la movilidad, una de las principales fuentes
de consumo energético, se sigue basando en el petróleo. Pero ya están
en marcha proyectos para impulsar las renovables en el transporte,
desde una nueva generación de biocarburantes hasta aviones solares.
Según
los expertos, en unos cinco años los coches eléctricos serán una
realidad común en las calles de muchas ciudades, y 2010 puede ser un
año clave en cuanto a desarrollo de tecnología y estándares para este
sector automovilístico. Estas son algunas de las conclusiones del
estudio Vehículos Eléctricos: 10 predicciones para 2010,
publicado por Pike Research, según el cual en 2015 habrá más de cinco
millones de puntos de recarga públicos para coches eléctricos en todo
el mundo. A nivel estatal, Euskadi podría ser uno de los centros
pioneros de desarrollo de estas redes de recarga, puesto que a finales
de octubre, la empresa Repsol firmó un acuerdo
con el Gobierno Vasco para llevar a cabo un proyecto conjunto. Según
anunciaban en el acuerdo, la red podría empezar a funcionar durante el
año 2011.
Pero
los coches eléctricos no son la única perspectiva de futuro en cuanto
al transporte. Los biocarburantes son también una posibilidad en
desarrollo. La primera generación de este recurso, basada en cultivos
como la soja y el trigo, encendió en 2008 las alarmas
a nivel internacional, puesto que produjo un peligroso aumento del
precio de muchos alimentos esenciales en países subdesarrollados. Pero
ahora se plantean nuevas posibilidades de conseguir carburantes a
partir de otros ingredientes que no supongan tantos problemas éticos ni
económicos, como las algas, los desechos de la agricultura o la planta de tabaco. El Nuffield Council on Bioethics
del Reino Unido ha lanzado una consulta abierta a la comunidad
científica y la ciudadanía para recoger propuestas y recomendaciones,
de cara a elaborar un estudio que podría ayudar a desarrollar este
campo.
Y en
cuanto a transporte aéreo, se abren también posibilidades que por ahora
se asemejan más a la ficción que a la realidad, como es el proyecto de
avión solar. Bertrand Piccard,
aeronauta que en 1999 consiguió dar la vuelta al mundo sin escalas con
un globo aerostático, está trabajando desde hace 6 años en la
construcción de un avión impulsado sólo con energía solar, que podría
recargarse para volar también durante la noche. El proyecto Solar Impulse,
donde trabaja un equipo de 70 personas, ya ha desarrollado un
prototipo, y Piccard tiene previsto probarlo durante la primavera de
este año.
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