 |
|
Imagen del informe
Radical Efficiency.
|
Según el equipo de Nesta's
Public Services Lab, la necesidad actual de reducir costes y
conseguir una mayor eficiencia en los servicios públicos no tiene por
qué ir ligada a su deterioro. No se trata de recortar los servicios
actuales, sino de crear nuevas perspectivas, transformando su
funcionamiento e incluyendo nuevos actores en la búsqueda de
soluciones. El pasado 21 de junio, la agencia pública presentó el
estudio Radical
Efficiency, una investigación donde se recogen un centenar de
proyectos a nivel internacional que han dado con nuevas soluciones para
viejos problemas, relacionados tanto con la salud y la educación como
con el desarrollo en territorios pobres y el acceso a recursos básicos.
Uno de ellos es el caso de Restorative Circles, una
iniciativa fundada en 1996 por Dominic Barter en Río de Janeiro. La
entidad trabaja para reducir el nivel de violencia y conflictos de la
ciudad, uno de sus principales problemas, y lo hace a partir de los
principios de los lazos sociales y familiares. Cuando se da una
situación de conflicto, personas de la organización se reúnen con las
diferentes partes para tratar de llegar a acuerdos, fomentando la
resolución pacífica y funcionando también como mediadores entre la
ciudadanía, las fuerzas de seguridad y el gobierno local. De esta forma
se ha conseguido reducir el nivel de violencia sin necesidad de un
gran presupuesto.
Otro de los ejemplos es el de Sunderland, en Inglaterra. En 2007, más
de la cuarta parte de la población con edad de trabajar estaba en el
paro y los programas de reinserción laboral habituales puestos en marcha
por el gobierno no daban resultado. La compañía dedicada al diseño de
servicio Livework propuso entonces un enfoque diferente, viendo que los
procesos y trámites de reinserción resultaban muy complejos para las
personas que llevaban un periodo largo sin trabajar, muchas de ellas en
riesgo de exclusión social. Se diseñó Make
It Work, un plan para facilitar el acceso a los procesos de
reinserción que consistió en eliminar la burocracia y crear procesos de
acompañamiento a la ciudadanía en el camino hacia un nuevo empleo,
consiguiendo en una primera fase que de mil participantes, 238
encontraran trabajo.
A partir del análisis de este tipo de proyectos, el modelo de
eficiencia radical que propone Nesta se basa en varias condiciones: la
creación de colaboraciones reales y horizontales con los usuarios, un
enfoque centrado en mejorar la calidad de vida de la ciudadanía y no la del servicio en sí, y la voluntad para aceptar y gestionar riesgos.
Según el informe de la agencia británica, esta transformación requiere
además de un alto nivel de autonomía local, puesto que los gobiernos
estatales no pueden conocer las características y necesidades concretas
de un territorio y han de ser capaces de ceder ámbitos de poder y de
decisión.
También puede interesarte: