Ante
la crisis galopante que sufre la prensa con la fuga de la publicidad a
Internet y su caída de precios, las empresas de comunicación buscan
desesperadamente un nuevo modelo que sea rentable. Rupert Murdoch, dueño del gigante News Corporation es el principal defensor
de la vuelta al pago por los contenidos, y está decidido a cerrar todas
las cabeceras del grupo (entre ellas The Sun, The Times y The New York
Post), con la esperanza de que el resto de publicaciones sigan su
ejemplo. El argumento del magnate de la comunicación es que la buena
información se paga, pero se trata de un movimiento arriesgado, y no
todos los grupos editoriales están tan convencidos de que en la
economía de lo gratis de Internet la sociedad esté dispuesta a volver a
pagar por suscribirse a los rotativos online. Por ahora, el grupo de
Murdoch está en negociaciones con Microsoft para que su buscador Bing
sea el único que pueda enlazar sus noticias, dejando fuera a Google y cobrando así por la exclusividad.
Otras
iniciativas de más pequeña escala apuestan por modelos de negocio
nuevos adaptados al ecosistema informativo de Internet, basado en la
abundancia de contenidos y la necesidad de filtros, la tendencia a lo
local y, sobre todo, la inclusión de información generada en la Red. A
mediados de noviembre surgió en Alemania un posible ejemplo de esta
nueva tendencia: Niiu,
un diario a la carta donde los suscriptores escogen qué noticias
quieren leer de entre una selección de varios rotativos y blogs, y
reciben en su casa la versión personalizada en papel, por 1'80 euros.
Los responsables de Niiu pagan una parte a los dueños de los
contenidos, y comparten las ganancias de publicidad. Aunque esta no es
la única iniciativa basada en trasladar artículos de blogs al formato
periódico. A principios de este año se lanzó
The Printed Blog,
un proyecto que publicaba en papel una selección de contenidos de más
de 300 blogs. La iniciativa no cuajó, pero recientemente ha surgido una
idea similar en Londres, aunque esta vez gratuita y financiada por
publicidad, The Blog Paper.
Por su parte, Google tiene en marcha un experimento con The Washington Post y el New York Times, Google Living Stories,
basado en la especialización por temas y ámbitos geográficos. Consiste
en dedicar webs a contenidos concretos, como la guerra en Afganistán,
la gripe A y la reforma sanitaria en Estados Unidos, actualizando en
cada una de ellas las últimas noticias relacionadas. Por ahora sólo
incluye ocho temas, y se parece mucho a los espacios temáticos que ya
tienen muchos periódicos online, pero la diferencia es que pretende
personalizar la información según la localización física del usuario.
Gracias
a las facilidades de publicar en Internet, la figura del periodista
ciudadano está tomando cada vez más peso, sobre todo en los nuevos
modelos de información, aunque también en algunas versiones online de
la prensa considerada tradicional. Por un lado este fenómeno ha
provocado una enorme abundancia de contenidos, que aunque positiva
resulta agobiante para mucha gente ante la dificultad de escoger la
información de calidad. Por otro, la necesidad de replantear qué
consideramos periodismo profesional, o si sigue siendo válida esa
diferenciación, un debate que se está dando estos días en Estados
Unidos a raíz de un nuevo proyecto de ley sobre la libre circulación de
información, que ha dejado fuera la figura del periodista ciudadano.