En el primer mundo existe la creencia extendida de que debemos
solucionar desde aquí los problemas de los países subdesarrollados, algo que cae
demasiadas veces en posiciones paternalistas acerca de lo que estos
territorios necesitan. Pero los países ricos, lejos de ser un modelo
ideal, encaran también muchos problemas. El concurso DX1W propone a diseñadores
y creativos del Tercer Mundo buscar soluciones innovadoras para los
ciudadanos del Norte.
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El vídeo Mafune
in Kenya ironiza acerca de los proyectos de ayuda al Tercer Mundo.
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Tal y como explica la creadora del proyecto Design for the First
World, Carolina
Vallejo, la idea de que ciudadanos del Tercer Mundo se pongan a
diseñar soluciones para el Primero provoca muchas sonrisas, pero ¿por
qué debería ser divertido? Muchos proyectos de ayuda al desarrollo para
territorios pobres están enfocados a resolver los problemas siguiendo
el modelo de referencia de los países occidentales, cuando esta meta
dista mucho de ser perfecta. En el Primer Mundo existen retos como el
envejecimiento de la población, la producción de alimentos y los
desórdenes alimenticios, la integración de la inmigración, la
sostenibilidad y el exceso de consumo. La competición Design for the
First World propone a artistas, diseñadores, arquitectos e ingenieros de
países en desarrollo crear proyectos que den solución a estas
problemáticas.
La iniciativa tiene un propósito práctico, aunque también busca
llamar la atención acerca de los prejuicios establecidos, reclamando la
consideración de igual a igual entre ciudadanos del Primer y Tercer
Mundo y los beneficios del intercambio de conocimientos, puesto que
diseñadores, arquitectos y emprendedores de países en desarrollo nos
pueden enseñar muchas cosas acerca del uso eficiente de los recursos y
la búsqueda de soluciones creativas.
En muchas ocasiones los proyectos de ayuda se basan en el diseño remoto, la construcción de soluciones pensadas
desde el Primer Mundo que resultan en la práctica un malgasto de
recursos, obviando los conocimientos de los propios habitantes. Aun así, en el continente africano, uno de los grandes receptores de
ayuda internacional, existen muchas iniciativas de impulso del
emprendizaje y la innovación lideradas por la propia ciudadanía. Es el
caso de Merkama Institute, un
organismo sudafricano que tiene en marcha proyectos de alfabetización
digital e inclusión de las TIC, o Ushahidi,
una organización en Kenia que desarrolla aplicaciones en software
libre que pueden ser útiles para solucionar problemas humanitarios en
el continente.
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