"Necesitamos un milagro energético" según afirmó Bill Gates en su charla, dentro de las conferencias TED 2010.
El gurú y filántropo apostó por dejar atrás los procesos de reducción
paulatinos e ir a por las "cero emisiones", una meta para la cual se
necesitan soluciones energéticas innovadoras. La búsqueda de medidas
efectivas contra el efecto invernadero está lejos de ser una cuestión
consensuada, tanto en el ámbito político como en el científico.
Para
mostrar la problemática del calentamiento global y las emisiones de
CO2, Bill Gates utilizó una fórmula, CO2=Población x Servicios x
Energía x Carbono. Para evitar las emisiones alguno de estos valores ha
de ser cero, y el único que puede reducirse es el del carbono, así que
Gates defendió la transformación radical hacia energías que no supongan
ninguna emisión de efecto invernadero. Según el fundador de Microsoft
la solución está en tecnologías que todavía no se han desarrollado y
para ello es necesaria una fuerte inversión en las nuevas generaciones
de emprendedores. La fórmula de Gates se basa en la continuación del
mismo sistema productivo y de consumo, considerando los Servicios (y
productos) como la provisión del bienestar y la prosperidad, una
postura que no es compartida por gran parte de los expertos en energía
y cambio climático, quienes apuestan por un cambio en el sistema de
consumo y tienen pocas esperanzas en el desarrollo de tecnologías
milagrosas que consigan neutralizar las emisiones.
A
pesar de que el debate sobre el cambio climático está ya superado, la
cuestión acerca de dónde encontrar las soluciones sigue generando
muchas discrepancias, tanto políticas como científicas. En un plano muy
alejado de la postura general, el polémico investigador Bjørn Lomborg defiende una estrategia
diferente, dejar en un segundo plano la lucha contra el CO2 y centrar
los esfuerzos internacionales en la erradicación de la pobreza y el
estímulo de los países subdesarrollados. Según el autor de El ecologista escéptico,
los planes para reducir las emisiones (eje principal de encuentros como
la Cumbre de Copenhague) son extremadamente caros y no conseguirán
limitar lo suficiente el calentamiento de la Tierra. Lomborg apuesta
por invertir en energías renovables de forma que sean más económicas
que el petróleo, pero no a través de subvenciones sino con innovaciones
tecnológicas, y por mejorar el nivel de vida de los territorios pobres
sin imponer restricciones a la emisión de óxido de carbono, puesto que
es cuando un país consigue un cierto grado de bienestar cuando sus
habitantes empiezan a preocuparse por el medioambiente y a adoptar
medidas y hábitos más sostenibles.
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