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Imagen de jypsygen.
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Desde la revolución
industrial, cada avance tecnológico importante ha supuesto la creación
de nuevos perfiles de trabajo y la consiguiente destrucción de aquellos
menos especializados. En el escenario laboral de la próxima década
Internet y las nuevas herramientas de comunicación portátil son el motor
tecnológico de un nuevo cambio de paradigma. La firma de consultoría industrial Gartner acaba de publicar un listado de tendencias para el mundo laboral de los próximos diez años.
Entre otros retos, el mundo empresarial de los próximos años se enfrentará a la des-rutinización
del trabajo, es decir, las tareas rutinarias susceptibles de ser
automatizadas lo serán, dejando para los trabajadores las labores de
investigación, innovación, creación de equipos, liderazgo, venta o
aprendizaje, aptitudes innatas en el ser humano y que, por el momento,
no pueden ser sustituidas por la tecnología.
La búsqueda de
oportunidades de negocio basadas en la experiencia ya no es efectiva, y
da paso al análisis constante de la información, la inteligencia de
mercado y búsqueda de patrones a través de la simulación en entornos
virtuales. La extracción de datos y visualización de un flujo de
información cada vez mayor requerirán de un mayor énfasis en las
capacidades para interpretar y adaptarse a unas dinámicas laborales en
constante cambio que requieren del trabajo espontáneo, proactivo y con
una necesidad constante de nuevas oportunidades y modelos de negocio.
Si el trabajo en
solitario va desapareciendo gracias a las facilidades de interconexión
actual y es sustituido por el trabajo en equipo, el concepto de enjambre
va un paso más allá. Esta tendencia se caracteriza por tratarse de un
colectivo que se forma de manera espontánea y puntual entre los
trabajadores de una empresa y aquellos llamados enlaces débiles,
personas fuera de la organización que son capaces de aportar
conocimiento y vinculadas a esta a través de redes sociales o
profesionales y que, a pesar de conocerse vagamente entre ellos, son
capaces de responder de manera conjunta ante una necesidad, para después deshacer el enjambre.
Ante la perspectiva de
este entorno laboral globalizado, sobrecargado de información e híper
conectado, no parece fácil mantener el equilibrio entre la vida personal
y profesional, puesto que el trabajo se desarrolla cada vez más a
tiempo real y en franjas horarias variables, con las herramientas
móviles como protagonistas, permitiendo la toma de decisiones en
cualquier momento y lugar.
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