"Las energías renovables no son milagrosas",
afirmaba Gorka Bueno, profesor de la UPV/EHU y participante en la
charla, "no podemos pensar que la solución está simplemente en
sustituir el petróleo por renovables". Tal y como explicaba Bueno, el
cambio va a ser difícil y tendrá que ir unido a una reducción drástica
del consumo energético, puesto que las fuentes naturales presentan
también dificultades: la tecnología para extraer energía es cara, los
recursos, aunque inagotables, son limitados y la naturaleza es
imposible de controlar. Como ejemplo, el hecho de que la energía que
generan todos los ríos del planeta es inferior a nuestro consumo actual
de petróleo. Según Bueno, el futuro está en una mezcla de fuentes
energéticas donde todas, "menos la nuclear", tendrán cabida, "no hay
que esperar grandes revoluciones energéticas, pero aún así, el reto es
inmenso".
En el encuentro participó también Josu Sanz, de
UNESCO ETXEA, hablando de la relación entre el cambio climático y el
desarrollo humano, e Iván de Torres, de Naider, quien centró su charla
en los impactos del calentamiento global. Tal y como afirmaba Sanz, el
cambio climático acrecentará inevitablemente la brecha entre ricos y
pobres, afectando a todos los Objetivos del Milenio de
las Naciones Unidas. Si no se frena, puede provocar no sólo desastres
naturales sino también conflictos bélicos por la escasez de agua,
"tenemos menos de diez años para ponerle remedio". En cuanto a cifras
de emisiones, España y Euskadi no difieren del resto de países
desarrollados, aunque seamos líderes en renovables consumimos tres
veces más que los ciudadanos de América Latina.
Como posibles soluciones, Iván de Torres
apuntó diferentes propuestas: imponer una tasa global por emisiones en
el consumo, ofrecer pagos a los países que protejan su entorno natural,
o destinar un tanto por ciento del PIB de todas las naciones para el
desarrollo de tecnologías de cero emisiones. Todas estas propuestas
quedaron sin acuerdo en Copenhague.
Tal y como destacaron todos los participantes,
el futuro cercano pasa inevitablemente por un aumento del
precio de la energía y una reducción del consumo. "No es suficiente con
confiar en la voluntariedad de la gente, hay que imponer y exigir",
decía Josu Sanz. Para cambiar los hábitos, necesitamos también más
información, porque no tenemos ni idea de cuanto suponen en emisiones
muchos de los aparatos que utilizamos. Según Bueno, "dejar encendido el
ordenador por la noche bajando películas consume lo mismo al día que
una persona de América Latina".