Con
la crisis económica, contar con un vehículo para cada miembro de la
familia resulta un lujo que muy pocos hogares pueden permitirse, por no
hablar de las consecuencias ambientales. La alternativa de buscar
personas con quienes compartir el coche en los trayectos habituales o
incluso para viajes largos hace tiempo que existe en muchas ciudades,
pero con la recesión se ha extendido este hábito, también con
iniciativas empresariales de alquiler por horas.
En
Estados Unidos, un país donde el coche es el medio de transporte por
excelencia, el número de personas que utilizan sistemas para compartir
vehículo ha subido en un 117% en los últimos dos años, lo que significa una reducción de más de 482 mil toneladas de CO2.
Compartir
coche es una tendencia en alza, por razones ambientales pero sobre todo
económicas, y existen dos modelos diferentes, el llamado car pooling,
donde las personas propietarias de vehículos ofrecen sus asientos
vacíos a otros para repartir gastos y la versión de alquiler, el car sharing,
un modelo que surgió en Suiza a finales de los 90 y que se ha ido
extendiendo como alternativa al coche en propiedad. Se trata de
empresas que ofrecen la posibilidad de pagar el uso del vehículo por
horas y kilometraje, recogiendo y dejando el coche en puntos
distribuidos por la ciudad y ahorrando así los costes de mantenimiento.
En Suiza hoy en día hay 80.000 usuarios de este servicio, utilizando
alrededor de 2.000 vehículos. Un ahorro no sólo en emisiones, sino
también en espacio público destinado a aparcamiento.
En los últimos años este modelo de transporte ha empezado a funcionar también en Madrid y Barcelona, con iniciativas como Respiromadrid.es o Avancar, una empresa con participación pública que está también en otras tres poblaciones catalanas. Más cerca, la asociación Euskocar Sharing Elkartea
trabaja para promocionar esta idea en Euskadi. Tal y como recogen en su
web, es una iniciativa destinada a personas que hacen menos de 15.000
Km. al año y puede suponer un ahorro de hasta 2.500 euros al año por
familia.
La
versión ciudadana, donde los propietarios ofrecen la posibilidad de
compartir trayectos con otras personas, también se ha extendido en
muchas poblaciones, sobre todo a partir de la expansión de Internet,
con portales que permiten el contacto directo entre los interesados. Compartir.org,
una iniciativa que empezó hace diez años, es la más conocida. Funciona
en la mayoría de poblaciones del estado, y Bilbao es una de las
ciudades con más usuarios, aunque en la Red existen muchos otros
espacios tanto para trayectos habituales como para viajes de larga
distancia, como Comuto.es o Shareling.es.
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