La cadena
inglesa BBC ha abierto
sus materiales educativos, hasta ahora sólo para su plantilla, no sólo a la
competencia sino también a los ciudadanos británicos en general. Herramientas y
consejos para impulsar el sector mediático en un momento de crisis, y de paso,
dar formación a periodistas amateurs, una tendencia que ya empezó Youtube con
su espacio Reporters
Center.
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Imagen de Klearchos Kapoutsis.
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Una de las
imágenes más famosas de 2009, que probablemente se repita en los tradicionales
resúmenes de fin de año, fue el asesinato de la joven iraní Neda Agha-Soltan
durante la manifestaciones ciudadanas del pasado junio. El vídeo, retransmitido
en telediarios de todo el mundo, fue grabado por otro de los manifestantes,
mientras los periodistas profesionales permanecían retenidos en los hoteles de
la ciudad. Este es sólo uno de los ejemplos de cómo el periodismo ciudadano
está ocupando cada vez más espacio en los medios tradicionales. Resulta difícil
competir en rapidez con toda una sociedad equipada con cámaras de foto y vídeo
las 24 horas del día.
Ya a mediados de
julio, Youtube -una compañía que basa su negocio en contenidos creados
por la ciudadanía-, lanzó el espacio Reporters Center, un proyecto para dar
consejos profesionales a personas interesadas en hacer contenidos informativos.
Ahora, la cadena británica pública BBC ha abierto sus materiales formativos a los
ciudadanos, aunque a nivel internacional, sólo se puede acceder bajo
suscripción. El espacio BBC Academy
incluye los materiales que hasta ahora sólo podían consultar los trabajadores
de la cadena: contenidos teóricos y prácticos, consejos de profesionales veteranos
del sector, bases legales, así como principios éticos y valores ligados al
oficio del periodista. También ofrece formación especializada para personas con
discapacidad, con la intención de ampliar sus posibilidades de encontrar
empleo.
El objetivo
principal de esta iniciativa, BBC Academy, es el de impulsar el sector
mediático británico, de ahí que los contenidos no estén abiertos para otros
países, aunque también responde a las presiones de las cadenas privadas ante la
crisis que vive la televisión. Aún así, podría considerarse también como un
paso en la apertura de información pública, en la medida en que está financiada
por las entidades públicas, en favor de la formación de la ciudadanía.
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