Utilizando el móvil o redes sociales como Facebook, los ciudadanos pueden contribuir al avance de la investigación científica, a través de la recogida de datos de forma sencilla. Muchas instituciones científicas se han dado cuenta del valor de esta información, miles de observadores ciudadanos que pueden ayudar a estudiar los efectos del cambio climático en la naturaleza y los niveles de contaminación.
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Imagen del proyecto BudBurst.
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Los móviles pueden ser una excelente herramienta para la recolección colectiva de datos de campo. Tal y como explica Enric Paulos, del Human-Computer Interaction Institute
de la Universidad norteamericana de Carnegie Mellon, la implantación de
sensores sencillos en los móviles que midan, por ejemplo, la calidad
del aire, puede ofrecer una cantidad enorme de información útil para la
investigación científica. Además, de esta forma los ciudadanos pueden
conocer los niveles de contaminación de su entorno, capacitándoles para
tomar decisiones, como puede ser tomar rutas menos contaminadas, y
compartir esta información de forma pública.
La expansión de las cámaras digitales y el uso de
las redes sociales hace posible que cualquier persona aficionada a la
naturaleza pueda contribuir al estudio del medioambiente.
Excursionistas, fotógrafos o simplemente ciudadanos con un jardín en su
casa colaboran actualmente con instituciones científicas como el National Phenology Network
para recoger información acerca del impacto del cambio climático, en
este caso dentro del territorio de EEUU. El instituto, dedicado a la
fenología (la relación entre los factores climáticos y los ciclos de
vida de los seres vivos), tiene en marcha el proyecto BudBurst,
donde la ciudadanía puede incluir datos de forma sencilla, a través de
fotografías y descripciones, sobre los cambios que observan en la flora
que les rodea. National Phenology Network utiliza también un espacio Facebook y Twitter
para recoger la información, que según el organismo, está siendo de
gran utilidad, con un nivel de error mucho más bajo de lo que se podría
pensar. Esta institución no es la única que utiliza internet para poner
en práctica la ciencia ciudadana. Ya en 1965, el observatorio
ornitológico NestWatch recibía
la colaboración ciudadana de aficionados para recoger información sobre
el comportamiento de las aves, aunque la facilidad de comunicación que
ofrece internet ha hecho que esta práctica se haya extendido en los
últimos años. Entidades científicas como Reef Environmental Education Foundation, que recoge información de la vida marina gracias a submarinistas o Monarch Watch,
dedicado al estudio de las mariposas, son algunas de las instituciones
donde aficionados a la naturaleza se convierten en ciudadanos
científicos, con el único aliciente de contribuir al avance en el
estudio medioambiental.