El creciente envejecimiento de la población es uno de los grandes retos
sociales, en todos los países desarrollados aumenta el número de
personas de más de 70 años, sin embargo muy pocos hogares se diseñan
pensando en las necesidades de este creciente grupo social. La entidad
pública británica Comission for Architecture and the Built Environment ha publicado un informe
con ejemplos de proyectos arquitectónicos y sociales que permiten a las
personas mayores con discapacidades seguir manteniendo un alto grado de
independencia y conexión con el entorno.
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Exterior de Lingham Court, Londres.
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En el barrio londinense de Lambeth funciona una
comunidad de 30 pisos de titularidad pública diseñados para personas
mayores. Los residentes cuentan con espacios comunes como áreas para
talleres y actividades sociales, jardín y un comedor, que funciona sólo
cuatro días a la semana para que los habitantes no pierdan la habilidad
de cocinar por sí mismos. En las instalaciones trabajan profesionales
para dar asistencia médica y ayudar en las labores diarias de las
personas que no pueden valerse totalmente por sí mismas, y
periódicamente se realizan reuniones para que los habitantes participen
en la toma de decisiones de la comunidad. También en Londres, funciona
desde 2003 Darwin Court, un conjunto de edificios con 76 pisos en
alquiler. 16 están diseñados especialmente para gente mayor, el resto
están pensados para que puedan ser adaptados en un futuro. De esta
forma, en el espacio se mezclan personas con discapacidad y necesidades
especiales con habitantes de otros grupos de edad, y la comunidad
cuenta además con espacios para actividades abiertos al vecindario, así
como asistencia profesional diaria para quienes lo necesitan. Estos son
algunos de los ejemplos que incluye el informe Homes for our old age, que recoge proyectos arquitectónicos enfocados a dar respuestas alternativas al creciente envejecimiento de la población.
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Conjunto de casas diseñado para acoger personas con demencia senil, en Glasgow.
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Tal y como recoge el informe, una de las
prioridades de las personas mayores es la conservación de su
independencia y privacidad, así como la sensación de tener control
sobre sus propias vidas. La mayor parte de estos conjuntos de viviendas
están diseñados para huir de la estética de las instalaciones
hospitalarias y las residencias para la tercera edad, situándose además
en núcleos de población para que sus habitantes no pierdan el contacto
con el resto de la sociedad, e incentivando actividades donde puedan
participar también otras personas del vecindario.
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