Con la migración generalizada hacia las ciudades el acceso a productos
agrícolas locales y de calidad resulta más complicado y acabamos
comprando alimentos que han viajado miles de kilómetros hasta llegar al
supermercado, con el gasto energético que esto supone. Pero existen
alternativas donde los agricultores se saltan los intermediarios para
ofrecer directamente los productos de la huerta, un modelo de consumo
responsable que se ha extendido en los últimos años en Euskadi.
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Imagen de los huertos urbanos en Chicago, de Growing Power.
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El sindicato agrario EHNE
ofrece la posibilidad de recibir cada dos semanas una cesta con
verduras, frutas, carne y hortalizas producidas por agricultores y
ganaderos locales. Los precios son un poco más caros que los alimentos
comprados en las grandes superficies, pero resultan más baratos que los
productos ecológicos, puesto que no hay intermediarios. Se consigue así
un trato más digno para los agricultores, y un modelo de negocio mucho
más sostenible y responsable con el medioambiente. En los entornos de
Bilbao funcionan grupos como Letxugak Taldea o Txokolat, y en Vitoria,
la ONG Mugarik Gabe tiene en marcha una iniciativa para impulsar el consumo directo de productos de agricultores de Álava.
Se trata de un modelo basado en la pequeña escala, donde entran también
otros valores añadidos, como el trato personal y la confianza, aunque
no deja de ser una solución económicamente viable para los pequeños
productores. Una alternativa para la agricultura sostenible familiar
que defiende Laborantza Ganbara, a través de proyectos como la feria de agricultura Lurrama de Iparralde, que se celebra entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre.
En metrópolis más grandes donde la conexión entre
productores y consumidores es más difícil existen también alternativas,
como puede ser la construcción de huertas en azoteas. Iniciativas como rooftopfarms en Brooklyn, vinculadas al movimiento Slow Food que
se están expandiendo por varias ciudades, donde los productos se venden
a vecinos y comercios cercanos. Incluso existen empresas que ofrecen la
infraestructura para producir tus propios alimentos en lo alto de un edificio o en a la orilla del río.
Aunque la agricultura urbana también puede ser la base para construir
proyectos de desarrollo social y económico en comunidades con pocos
ingresos. Es el caso de la organización Growing Power
de Will Allen, un emprendedor que ha creado una red de granjas en la
periferia de Milwaukee y Chicago que además de ofrecer alimentos de
calidad sin intermediarios y a precios asequibles, da trabajo al
vecindario y funciona como espacio de reinserción social y laboral para
jóvenes.
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