Los sistemas sanitarios afrontan el reto complejo de responder a las necesidades de la población con una financiación muy ajustada, que difícilmente va a aumentar en los próximos años. El modelo centrado en el hospital se está demostrando poco viable para tratar a una ciudadanía cada vez más mayor, donde las enfermedades crónicas ya suponen el 70% del gasto. El avance tecnológico ha encarecido el sistema, pero también es una vía para desarrollar alternativas que trasladen los cuidados del centro de salud al hogar, permitiendo a la vez personalizar la atención. A medida que se expande el uso de las TIC, aumenta también la capacidad de la ciudadanía para ser más experta en su propia salud, con herramientas que facilitan el cambio hacia hábitos más saludables.