¿Qué significa para vosotros turismo sostenible o responsable?
María Rubio: Hoy en día se escuchan muchísimas etiquetas, que si
turismo ético, responsable, sostenible...Al principio dijimos, bueno,
¿nosotros dónde nos queremos enmarcar? Y ahí tuvimos un poco de debate.
Queríamos huir de etiquetas y por eso nos llamamos "positive impact
travel", porque queremos hacer hincapié en el impacto positivo de este
turismo en el territorio. Porque también pensamos, ¿qué pasa, que quien
viaja fuera de este tipo de turismo es un irresponsable? Aún así somos
muy estrictos con los criterios para aceptar las experiencias y
alojamientos con quienes queremos trabajar y estos criterios sí
responden a lo que defiende el turismo sostenible. Son básicamente tres
esferas, un impacto positivo en lo económico, en lo medioambiental y en
lo cultural. En lo económico, que sean los propios emprendedores locales
quienes gestionen el negocio y también quienes se queden la mayor parte
el beneficio, algo que no pasa habitualmente. También que el turismo
revierta en el desarrollo local, que los productos sean de la zona, que
el transporte sea local,... En cuanto al medio ambiente, que sean
propuestas sostenibles, y luego a nivel cultural, que intenten conservar
la cultura local y potenciar el intercambio entre visitantes y locales.
¿Qué valor añadido creéis que aporta esta opción frente al turismo habitual para el viajero?
María: Yo creo que sobre todo está en huir de las masas, que también
te pueden aportar, está claro, pero si conoces esta otra manera ves la
diferencia. Cuando nosotros estábamos viviendo en Brasil vino mi
familia, y estuvimos en el Amazonas. En lugar de la típica ruta con
resort, dimos con una comunidad local que nos vino a buscar con canoas y
estuvimos cinco días allí con ellos, en unas cabañas, pescando,... Mi
familia me decía ¿cómo habéis encontrado esto? Es una opción más
enriquecedora y más real. Ese sería el plus para el viajero. Más allá
que sepas que de paso estás contribuyendo a que la comunidad se
desarrolle y conserve su valor medioambiental y patrimonial, te llevas
eso a cambio.
Gerardo Amunarriz: vamos, que en vez de ir con la pulserita, que no
sabes realmente en qué parte del mundo estás porque lo mismo te da estar
en Canarias que en el Caribe o en el Índico, tengas opción de compartir
lo local, conocer sus valores, su cultura y su forma de vida.
"A medida en que viajamos más, ya no buscamos solo desconectar, queremos tener otras experiencias"
¿Qué servicios ofrecerá Vívelo Travel? ¿Será una plataforma de difusión de estas alternativas?
María: Por nuestros trabajos, ambos hemos viajado mucho y hemos
estado en contacto con fundaciones de desarrollo. Hemos ido conociendo
muchas iniciativas de turismo locales que no acababan de tener éxito
porque en el mercado europeo no se conocen. Nos planteamos qué podíamos
hacer para darlas a conocer y que esas comunidades puedan beneficiarse y
sobrevivir gracias al turismo, y vimos la solución en Internet, que es
el medio más sencillo para interconectar a personas.
Gerardo: Vimos que nosotros podíamos aportar valor ofreciendo un
escaparate virtual, una plataforma donde ellos mismos puedan salir al
mercado. Ahora hay un hueco enorme entre los viajeros y ellos, no hay
manera de llegar, o vas con la mochila a la aventura o es muy difícil.
La potencialidad es muy grande porque este turismo está aumentando
mucho. Lo que queremos ofrecer es una herramienta que permita a otros
publicitarse, una marca que transmita seguridad, y nuestra labor está en
asegurar que estas iniciativas que se publiciten cumplan una serie de
condiciones, asegurar el correcto funcionamiento de todas las
transacciones.
Es un turismo que da mucha menos seguridad que reservar un paquete todo incluido...
María: claro, además de la falta de publicidad, uno de los grandes
hándicaps que tienen es que no cuentan con facilidades para hacer
reservas online o ni siquiera pagos. Hemos visto que muchísima gente no
se atreve a ir a un país como Perú, ya no digamos África, sin un papel
que les diga que tienen reservado tal alojamiento, algo que les de la
tranquilidad que tienen una habitación reservada para ellos. Además de
dar difusión, queremos ofrecer herramientas para realizar las reservas y
los pagos y ser nosotros quienes intermediamos. Eso sí, no pretendemos
ser una agencia, porque ese es otro de los problemas que veíamos, que
estos emprendedores en algún momento se han acercado a un mayorista y
les ha cargado con un 100%. Imagínate una habitación en una cabaña
perdida en el Amazonas que cuesta 20 euros, si le añades esa comisión,
son 40 euros y probablemente no lo vale, ahogas sus posibilidades de
venderse. Nosotros tenemos prevista una comisión mínima para ser
autosostenibles pero no queremos cargar ni al proveedor, que es muy
humilde, ni al viajero con precios demasiado elevados.
¿Cómo contactáis con los emprendedores locales?
María: Desde Baobab, Ander y Javier habían trabajado con la Fundación
Banesto identificando emprendedores en África, y ya cuentan con una red
bastante grande, sobre todo de mujeres. Allí han sido ellos quienes han
ido de país en país filtrando las iniciativas que encajaban en nuestros
criterios. Nosotros empezamos contactando más con redes, que ya
sabíamos que existían, sobre todo en América Latina. Por ejemplo está la
red de turismo rural comunitario REDTURS,
que engloba a federaciones en todos los países de América Latina, y a
su vez estas colaboran con emprendedores locales en cada región.
Gerardo: El reto está por un lado en la comercialización hacia fuera,
nosotros con el viajero, y por otro, la parte de hacer productos
comercializables que vía Internet funcionen bien. Un ejemplo muy bueno
son los regalos de fin de semana empaquetados, que puedes comprar en
cualquier sitio, haciendo de una noche de hotel un regalo. Yo creo que
aquí tenemos un poco este reto y necesitamos ONGs que desde allí nos
ayuden. Eso te facilita muchísimo porque tienes un socio en el país que
puede solucionar los problemas que surjan.
¿Cuándo empezaréis a ofrecer estos servicios?
María: Tenemos un blog que funciona desde hace más de un año porque
quisimos compartir la idea desde el nacimiento, antes de tener el
producto súper desarrollado, para construirla entre todos, con
proveedores, usuarios, gente interesada...
Gerardo: A la vez, estamos desarrollando el piloto. El cuello de
botella está en la financiación y es lo que nos falta para pasar del
piloto a algo potente, aunque vamos teniendo contactos con inversores.
De hecho nos han salido personas interesadas para una red de turismo
rural en la península, porque no tienen por qué ser solo iniciativas de
países en desarrollo, siempre que cumplan los criterios.
María: Nuestra idea era lanzar el piloto este verano, pero como casi
siempre ocurre, ha habido complicaciones y nos faltan algunos detalles.
Pero nos queremos lanzar oficialmente ya, en un mes tendremos listo el
piloto y cuando veamos cómo funciona en el mercado, si es viable y
pertinente, entonces nos constituiremos como empresa. Esperemos que sea a
final de año.