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El vídeo Facebook in real life de Idiots Of
Ants muestra las situaciones socialmente incómodas que puede provocar
esta red social.
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En el diseño de software para Internet, se ha
pasado de espacios pensados para la interacción entre humanos y
ordenadores a la interacción entre personas. ¿Qué retos supone el diseño
de software social?
Se trata de facilitar la comunicación entre
personas, y eso significa que muchos de los problemas con los que nos
vamos a encontrar van a ser sociales. Hay algunas cuestiones
tecnológicas, pero el principal reto es diseñar interfaces que sean
socialmente apropiadas, así que además de diseñadores tenemos que ser
también antropólogos o sociólogos. Si piensas por ejemplo en la
adopción, en qué es lo que va a motivar a la gente a usar un espacio
nuevo, la respuesta no es la misma para diferentes grupos sociales.
¿Cómo atraes a distintos tipos de personas, de edades o culturas
diferentes, para que el sistema funcione, dando a cada uno lo que
necesita? El espacio Aardvark,
que Google ha comprado recientemente, es un gran ejemplo. Es una
herramienta compleja donde tienes a personas que lanzan preguntas, otras
que dan respuestas y terceras que moderan esas conversaciones, y cada
una de ellas tiene unas necesidades concretas. Si quieres que todas las
partes funcionen tienes que encontrar cuales son sus motivaciones, cual
es el gancho para hacer que cada uno participe. Es un reto de diseño
complicado.
Cada cultura tiene sus propias reglas, puede que
una red social funcione muy bien en un territorio y en cambio resulte
inapropiada en otro y a veces las razones por las cuales no funciona son
muy difíciles de descubrir. Puede que tenga que ver con cómo usan el
espacio las primeras personas que llegan o si el interface es apropiado
culturalmente. En algunas culturas la gente está más predispuesta a
identificarse públicamente, mientras que en otras eso puede resultar muy
incómodo.
"En el software social no es suficiente sólo con
diseñar interfaces intuitivas y agradables, hay que tener en cuenta las
reglas culturales"
Cuando desarrollamos redes sociales para compañías
nos encontramos con este tipo de cosas muy a menudo. Cada organización
tiene su propia cultura y para que todo el mundo use la herramienta no
sólo es necesario ver cuales son las motivaciones en abstracto, tienes
que ser sensible a las reglas culturales no escritas de cada grupo de
personas.
Pero Internet tiene también su propia cultura,
con una forma de relacionarnos que es diferente a la del entorno real.
El concepto de amigo, por ejemplo, es diferente dentro y fuera de la
Red.
Sí, las herramientas están cambiando las reglas
acerca de cómo se supone que debemos comportarnos. En el caso de
Facebook hay una especie de presión social para estar ahí, es curioso.
Mis amigos están en Facebook, así que se supone que yo también tengo que
estar, ellos explican lo que están haciendo, así que yo también lo
hago. Pero aún así, el rango de adopción de las redes sociales ha sido
muy diferente en cada cultura. Si te fijas en Brasil, Orkut es la red social más
utilizada y realmente no sé qué diferencias tiene respecto a Facebook
para que esto ocurra. En cualquier caso, si adaptas la herramienta a la
gente tienes muchas más posibilidades de introducirte el primero y
conseguir éxito que si esperas a que la gente venga.
En las empresas se ha extendido la tendencia a
usar redes sociales. Muchas quieren tener una, ya sea para mejorar la
comunicación interna o simplemente porque está de moda. Pero a la vez
les preocupa mucho lo que los empleados puedan compartir y quieren
controlar los contenidos.
Es algo gracioso que la empresa Facebook no utiliza
Facebook para su propia red interna. Tienen otras herramientas que son
muy parecidas, pero no esta, por esa idea que la
identidad que proyectas en el entorno de tus amigos, la información
acerca de lo que eres y lo que te gusta, no es apropiada para tus
compañeros de trabajo, donde quieres ser alguien diferente. A la vez, la
información que esta comunidad quiere saber de ti también es distinta.
Eso no quiere decir que las redes sociales no sean
útiles en el interior de una empresa. Pueden servir para conocer a las
personas, saber en qué son buenas, cuales son sus intereses y sus
pasiones, cual es su pasado profesional, ... Esa es una información muy
valiosa, todas las compañías quieren tenerla porque es positivo para el
funcionamiento de la organización. La tecnología es muy similar en los
dos casos, lo que cambia son las necesidades sociales.
¿Se puede promover el cambio de comportamiento a
través del diseño de software interactivo, para generar más
participación en cuestiones públicas, o hábitos más ecológicos, por
ejemplo?
De hecho, las redes sociales cambian nuestros
comportamientos. La posibilidad está ahí, y hay espacios que tienen este
tipo de misiones, promover el activismo, la colaboración en campañas
sociales o la implicación política. Pero cambiar los comportamientos es
muy difícil y estos espacios se enfrentan a un gran reto. Yo creo que la
cuestión está en destapar necesidades latentes o deseos de participar
que ya están ahí, pero que quizá las personas no saben cómo poner en
práctica. Se trata de ayudar reduciendo barreras, permitiendo que se
puedan crear pequeños grupos fácilmente y se encuentren unos con otros,
ese tipo de cosas. Básicamente, es reforzar una necesidad o un deseo
escondido que ya está ahí más que intentar que la gente haga cosas que
en un principio no tiene interés en hacer. En mi trabajo siempre nos
estamos preguntando qué es lo que la gente está intentando hacer y con
qué barreras se encuentra, para ver cómo podemos ayudarlos a
eliminarlas.
"La imagen personal que proyectamos en los
diferentes espacios sociales de Internet es muy distinta, no queremos
compartir siempre lo mismo"
En la charla hablabas de considerar el diseño de
estos espacios como una conversación entre los desarrolladores y los
usuarios. ¿Todo en beta permanente?
Estamos en un mundo en beta. Antes era un término
que se usaba para denominar el segundo test de un producto de software,
después de que un pequeño grupo de personas lo use y antes de lanzarlo
al mercado. Cuando el producto estaba listo para vender, se empaquetaba y
se ponía en las estanterías, y en ese momento te tenías que comprometer
con el producto acabado, con una versión cerrada. Si querías mejorarlo,
tenías que sacar otra versión. Hoy en día esto no tiene sentido, porque
Internet permite que el programa siga creciendo y cambiando todo el
tiempo, y de hecho debería ser así siempre porque una vez que la gente ya lo
ha adoptado como herramienta va a querer más cosas que al principio. Es
una oportunidad para mejorar constantemente.
Hace unos años me dediqué durante un tiempo a hacer
documentales y recuerdo que tenía la sensación de que si pudiera,
habría hecho muchos cambios posteriores en los filmes, moviendo y
poniendo cosas nuevas constantemente de forma interminable, a medida que
cambiaba mi forma de ver el material. Creo que es una posibilidad
maravillosa del software el poder evolucionar sin necesidad de tirar a
la basura versiones anteriores como pasa en el mundo físico. Es un medio
mucho más indulgente.