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“El procomún se está extendiendo a ámbitos de la economía y la innovación social” · Rubén Martínez, YProductions

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Imagen de Rubén Martínez

Empresas del Procomún es una iniciativa de YProductions junto con Colaborabora, que cuenta con el apoyo de Eutokia y Medialab Prado. Se trata de una investigación dirigida a explorar los nuevos modelos de empresa que trabajan con bienes comunes para generar valor social, recursos que pueden ser tangibles o intangibles, como el conocimiento o los contenidos bajo licencias abiertas. Entre el 20 y el 21 de junio se celebraron en Eutokia unas sesiones de trabajo con diferentes colectivos que colaboran en el proyecto y ya está disponible el informe que recoge las conclusiones del encuentro.

Imagen de las sesiones de trabajo en Eutokia.

 Las sesiones en Eutokia estuvieron enfocadas a la arquitectura de la Wiki y la creación de una commonstitución.

¿Por qué surge el proyecto Empresas del Procomún?

Desde YProductions llevamos tiempo trabajando en el ámbito de la economía política de la cultura y hace unos tres años empezamos a mirar esta idea de las industrias creativas, el tejido hecho de freelances, autónomos y empresas que trabajan a partir de la explotación de los derechos de autor. Comenzamos a contrastarlo con otra realidad, la de empresas que no parten del talento individual sino de una práctica colectiva, y que no viven de los derechos de autor sino que se mueven a través de otro tipo de protocolos. A raíz de esto nació la idea de las empresas del procomún como un contexto a explorar y a analizar. Luego se ha ido extendiendo, nosotros venimos más del contexto cultural pero hemos observado que en otras esferas como la economía social y solidaria o la innovación social se estaba hablando también de la práctica colectiva y el procomún, que no estaba reñido con proyectos de carácter empresarial.

¿Y qué objetivos os habéis marcado?

La intención es entender mejor esta realidad a través de el estudio de casos, viendo cómo funcionan y qué relaciones tienen con las comunidades que generan este procomún. También, los contextos que lo facilitan, si existen políticas públicas que propician la proliferación de empresas del procomún. El objetivo es tanto práctico, en el sentido de ver ejemplos y levantar investigación empírica, como de análisis contextual.

¿Qué consideráis como empresa del procomún? ¿es una empresa que explota bienes comunes, o hay algo más?

De entrada las definimos como aquellas empresas que no tienen como objetivo último el lucro, aunque sí busquen la sostenibilidad de su estructura, que la gente que trabaja ahí pueda abastecerse de cierto capital económico. Pero también se suma la voluntad de realizar un servicio público, con un objetivo social o incluso a veces una voluntad política. Es decir, que prima antes el carácter de servicio público o de responder a una demanda social concreta que la cuestión económica.

"El procomún no está reñido con la práctica empresarial"

Otra de las características son las comunidades de usuarios o productores con quienes la empresa está en contacto. Esas comunidades crean una especie de protocolo para asegurar que ese bien común no se desgasta ni se sobreexplota. En el fondo, lo más importante son los recursos comunes, más allá de la empresa en sí. Luego vas viendo casos y prácticas que varían mucho, el recurso puede ser tanto material como inmaterial, desde un bosque al conocimiento.

Una de las mayores dificultades es que esas empresas sean sostenibles sin financiación exterior. Dejando a un lado el caso del software libre, ¿habéis encontrado ejemplos?

En los talleres y las sesiones de trabajo siempre está el tema de la tensión entre la filosofía de la empresa y sus necesidades económicas, que la gente pueda vivir de su trabajo choca con la filosofía de apertura y de dar un recurso de forma pública. Esa fricción siempre está y en cada caso que vemos aparece y se soluciona de una manera diferente. Yendo más allá del caso que ya sabemos que funciona, que es el software libre, si miramos en el mundo editorial, está el ejemplo de Traficantes de Sueños. Es una editorial que tiene un catálogo de libros con licencias copyleft, y tiene unas diez personas asalariadas que trabajan tanto en la editorial como en la distribución y en otras actividades relacionadas no tanto con la edición en sí sino con los contenidos que publican, que son de carácter formativo.

Toda esta actividad la sostienen a través de la venta de libros y no cuentan con ninguna financiación pública. Lo que pasa es que en el caso de Traficantes eso es posible porque hay una comunidad de gente que contribuye de manera voluntaria porque cree en el proyecto y quiere que siga existiendo. Para que exista es necesaria esta estructura empresarial pero también la labor voluntaria haciendo traducciones o distribución alternativa. Es interesante porque la función de la comunidad no es solo hacer trabajo voluntario, también velan porque el proyecto no se desvirtúe. Por ejemplo, la comunidad no va a permitir que un libro que se ha editado con el trabajo voluntario acabe bajo una licencia copyright.

También hay una distribuidora de contenidos audiovisuales, Eguzki Bideoak, que funciona de manera similar a Traficantes e incluso ha entrado en el mercado de festivales de audiovisual oficiales, como cualquier otra distribuidora. Tampoco los podemos llamar modelos de éxito pero traducen una serie de prácticas y soluciones sobre todo de diálogo entre la comunidad y la empresa.

"Queremos que la investigación funcione también como una empresa del procomún"

¿En qué punto está la investigación?

Ahora estamos en una fase más técnica, intentando diseñar una plataforma donde se puedan cruzar diferentes investigaciones. En el taller de Medialab vino la cooperativa de software libre Dafne y nos propuso una solución para construir arquitectura online que permita esa idea, que diferentes investigaciones se puedan cruzar para crear un archivo colectivo público. No se trata de hacer una biblioteca digital, con textos colgados en una web y ya está, sino que los diferentes contenidos se relacionen, sean textos, documentales o visualizaciones de datos.

Otro de los objetivos es pensar también cómo la propia investigación puede ser sostenible, que sea de acceso público pero que también permita que quienes la están desarrollando puedan extraer una renta económica de esta investigación. Tenemos que ver qué servicios de consultoría se podrían realizar, qué rentabilidad se puede sacar a este cuerpo de investigación pese a que sea de acceso público.

Las licencias abiertas y las iniciativas basadas en la generación de bienes compartidos están tomando protagonismo de un tiempo a esta parte. ¿Crees que este tipo de empresas tienen futuro a largo plazo como opción?

Esa es una de las preguntas que están encima de la mesa, si realmente es algo muy coyuntural y ligado a una idea de renovación que se está dando tanto por parte del mercado como en lo público, esa idea que hay que transformar las cosas vinculada a la crisis, o si es una realidad que está aquí para quedarse, si estamos frente a un cambio de paradigma entre lo privado, lo público y lo común. Por ahora no lo tenemos nada claro pero trataremos de encontrar respuestas dentro de la investigación.

  • Fecha: 15/08/2011


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