¿Por qué nace el proyecto Polo de Innovación en Envejecimiento?
Durante los últimos diez años el
mundo de la vejez está cambiando bastante. La proyección de la ONU es
que haya 893 millones de personas mayores en el mundo. Cada 5 años
aumenta uno la esperanza de vida, y en Europa va a haber en 2025 un 30%
de mayores de 65 años. Esta foto que se dibuja lo que nos dice es que
proveer de servicios sociales y sanitarios no va a ser suficiente,
porque el mundo de la vejez es cada vez más complejo. Hablamos también
de políticas de vivienda para que las personas puedan seguir viviendo en
su casa, de tecnologías e industria ligadas al envejecimiento, de
alimentación,.. Ante este panorama, la respuesta es muy complicada y no
puede venir solo de una de las partes.
El Polo surge con la intención
de buscar soluciones a esta situación. Tiene una parte de investigación,
otra que tiene que ver con la atención innovadora y una tercera
enfocada a la explotación de resultados, es decir, a la generación de
bienestar, de empleo y al final de PIB.
"Estamos dando forma a un trabajo conjunto que llevamos tiempo realizando"
Esa oportunidad económica, ¿está principalmente en nuevas soluciones tecnológicas?
La tecnología va a jugar un
papel fundamental, pero desde la fundación nos parece que es mala cosa
elevar los medios a la categoría de fines. La tecnología puede ayudar a
generar conocimiento, a proporcionar información sobre enfermedades y
también va a ser importante en los cuidados, pero no lo es todo. No se
puede dejar de lado el contacto humano, es una cuestión de combinar, y
mal haríamos si solo pensáramos en lo tecnológico. Una de las virtudes
del Polo es que los investigadores van a estar junto a los clínicos,
porque una cosa es el que investiga sobre una proteína en relación al
Alzheimer, luego está el profesional que trabaja en el hospital y se
dedica a diagnosticar la enfermedad al paciente, con una visión muy
distinta que es necesario integrar, y tenemos también al señor que vende
servicios y que requiere de unas soluciones determinadas. Es importante
integrar esa cadena de valor porque son parte de una realidad compleja.
Uno de los éxitos que a mi entender debería tener el Polo es balancear
estas visiones.
¿Qué oportunidades surgen?
En investigación, está desde la
investigación básica en el mundo de la biología, hasta la investigación
tecnológica, en aspectos médicos, y también una parte clínica, donde
entra la atención innovadora. Entendemos que se puede transferir fuera
no son solo máquinas hechas aquí, también nuevos modelos de atención que
hay que testear. Luego está la parte de empresas, porque la industria
del país está apostando por entrar en el mundo del envejecimiento.
"Queremos que sea un proyecto de transferencia que combine investigación, atención y empresa"
Ese cambio de modelo en asistencia sanitaria, ¿hacia dónde va?
Consiste en pasar de un modelo
de atención con estructuras grandes y muy pesadas a que las personas
envejezcan en el domicilio, y por tanto la provisión de servicios pasa
del entorno médico al del hogar. Hay una estrategia clara liderada desde
el Gobierno Vasco en dirección al domicilio, y el Departamento de
Asuntos Sociales tiene el proyecto Etxean Ondo, a mi juicio excelente,
que lo que pretende es fomentar el envejecimiento en casa. Ese modelo
pivota muchos elementos, tecnologías, logística, infraestructuras, el
servicio de atención, las políticas de vivienda,... Ese es uno de los ejes
tractores del Polo, aunque todavía se está configurando y serán los
actores quienes decidan.
¿Qué papel tiene ahí Fundación Matia?
Nosotros somos investigadores y
especialistas en atender a gente mayor. Pero nuestra intención no es
para nada liderar el Polo, lo que creemos es que hay un proyecto de país
donde queremos aportar nuestra experiencia, pero el camino lo tenemos
que hacer de forma conjunta con otros. No se trata de que lo privado se
junte para hacer algo por su cuenta, estamos buscando la forma de
colaborar para que las estrategias públicas y privadas puedan alinearse y
conseguir un fin bueno para todos. Lo que queremos es que el Polo sea
una red virtual donde los agentes puedan interaccionar, con una mínima
estructura que funcione como impulsora de proyectos. Además, creo que
Euskadi tiene unas características estupendas porque hacer esto en otros
países puede ser un problema, pero aquí tenemos hospitales, centros de
investigación y de innovación empresarial en un radio muy cercano, de
una hora en coche. Yo creo que en este ámbito no es complicado hacer un
proyecto innovador de país.