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"La participación no es una página web donde se recogen ideas" · Eva Salaberria, directora de la Oficina para la Capitalidad 2016

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Imagen de la candidatura Donostia 2016

Con la intención de impulsar de forma más acentuada la participación de la ciudadanía en el proyecto Donostia 2016, Eva Salaberria ha ocupado el cargo recientemente de directora de la Oficina para la Capitalidad 2016, una candidatura que empezó hace un año y medio y que culmina en la primera fase con la presentación del proyecto a la Comisión Europea el próximo mes de julio. Con ella hablamos sobre las herramientas de participación que se están poniendo en marcha en el proceso.

Imagen de la candidatura Donostia 2016

El eslogan de la candidatura donostiarra es Olas de energía ciudadana, ¿qué papel tiene la participación ciudadana dentro del proyecto?

Donostia 2016 es participación, es decir, desde el principio se expresó la voluntad municipal de construir este proyecto con la gente. El primer documento que surge, la declaración institucional, ya habla de la construcción colectiva con la ciudadanía, con los diferentes agentes de la ciudad y las instituciones.

¿Y cómo se organiza esta participación?

La reflexión acerca de cuales son los retos que tenemos como ciudad y cómo abordarlos dentro del proyecto de capitalidad se ha hecho de forma colectiva, con reuniones con profesionales, asociaciones,.. De ahí han surgido los retos a trabajar, que están plasmados en las temáticas y en el lema del proyecto. Esto viene de lo que nos ha dicho la gente. 

Una vez se marcaron estas directrices, Santi Eraso, el responsable cultural de la oficina, empieza a reunirse y a hablar con expertos y personas vinculadas al ámbito cultural, para ver cómo podemos dar forma a los retos en proyectos culturales concretos. Esta ronda de contactos y reuniones se ha terminado en diciembre con un proceso de laboratorio donde han participado expertos en las diferentes temáticas, artistas y personas de sectores creativos. Todo el rato es construcción colaborativa y participativa. 

Además de expertos y personas vinculadas a ámbitos creativos, ¿en estos encuentros se incluye a la ciudadanía en general? 

En la selección de las personas que participan hay dos formatos. Están los más pequeños y concretos, donde buscamos perfiles de personas que conozcan las temáticas. Por ejemplo, si hablamos del eje Redescubrir Europa, con el tema de la convivencia pensamos que hay personas en este territorio que están trabajando en estas cuestiones y que pueden aportar mucho. Pero también tenemos en cuenta el perfil sociológico de la ciudad, por género, por edades, contactando con gente que conozca el tema. En el eje de creatividad hemos hecho lo mismo, aunque potenciando que haya más gente joven que se esté moviendo en el mundo de las artes. En los espacios de participación más pequeños buscamos que haya representatividad discursiva, no se trata de que esté todo el mundo sino que haya pluralidad de discursos sobre cada temática. Luego están las convocatorias abiertas, que lanzamos a toda la ciudadanía para que quien esté interesado pueda asistir.

"Queremos traspasar la idea de las reuniones presenciales también a Internet" 

Desde el portal del proyecto hay enlaces a las redes sociales, pero como canal de información. A parte de las reuniones, ¿cómo enfocáis la participación en la Red? 

Hasta ahora fundamentalmente ha sido todo presencial. Es verdad que tenemos una página web y desde ahí hemos recogido propuestas que van entrando en un banco de ideas, alimentando todo el proceso, pero la parte principal ha sido a través de reuniones presenciales. Ahora es cuando queremos que la web no sea sólo un espacio donde damos información y recogemos ideas, sino que sea algo más, queremos trasladar lo que estamos intentando hacer en lo presencial a la Red. Tiene que ver con ideas pero también con relaciones, y con hacer cosas juntos. En la fase que empezamos creemos que vamos a seguir más en este terreno. 

Hay mucha gente que quizá no participa en los espacios del proyecto, pero que opina sobre las necesidades de la ciudad en otros sitios, en plataformas ciudadanas o en las redes sociales, ¿estáis a la escucha de estas conversaciones? 

Estamos con todas las antenas puestas hasta donde llegamos, porque todo eso alimenta un proyecto de este tipo y necesitamos estar atentos a lo que está inquietando y preocupando a la gente. Lo que sí es verdad, y por eso es difícil que se entienda lo que estamos queriendo hacer, es que estamos hablando de un proyecto basado fundamentalmente en intangibles. No hablamos de hacer una nueva Tabacalera o un festival, estamos hablando de relaciones e implicaciones y eso no es visible, pero requiere mucha dedicación. Estar atentos a todas las opiniones significa tener equipos igual más grandes de los que tenemos, pero procuramos estar atentos. Lo que es fantástico de todo esto es que poco a poco ya no es el pequeño equipo de la capitalidad, sino que las personas con quienes trabajamos en las reuniones son nuestras antenas, porque nos dicen "oye, que he visto esto, o he escuchado este comentario,..." entonces ya tenemos una red de 30 o 40 personas que están haciendo de antenas.

¿Cómo ven los participantes si sus propuestas van evolucionando y entran en el proyecto? 

Como todo proceso participativo, tiene diferentes fases. Hay una recogida de ideas que luego se trasladan a la Oficina de Capitalidad para hacer una tarea de síntesis y ordenación, y los resultados de esa fase se devuelven a los participantes para volverlos a debatir. Todo el rato es apertura, cierre y síntesis. La primera fase, desde septiembre de 2008 hasta marzo de 2009, fue más abierta, y con los resultados que recogimos hicimos un encuentro con quienes habían participado para que vieran a qué conclusiones habíamos llegado a partir de lo que ellos nos habían dicho. En la segunda fase, desde abril del año pasado hasta ahora, estamos en un proceso de concreción del programa cultural y cuando lo terminemos habrá otro momento de presentación y debate. Ahí ya veremos cómo lo gestionamos porque esto no deja de ser un proceso de competición y selección, y tenemos que pensar la estrategia en los próximos meses para ir dosificando la información, de forma que cuando en julio montemos la propuesta haya todavía alguna capacidad de sorpresa. Pero esto es en lo formal porque continuamente hay un feedback entre las personas que estamos en las reuniones, cuando alguien viene le cuentas cómo va.

Muchas veces el tema de participación se traslada a la práctica en el buzón de opiniones, algo que no es nada nuevo, ¿cómo huir de eso e ir más allá, incluyendo a la gente en el diseño del proyecto? 

Es un trabajo de reflexión bastante profundo y de debate interno con la ciudadanía, y desde hace ya unos años en el ayuntamiento cuando hablamos de participación nos referimos a construir proyectos con la gente. Eso no quiere decir que todas las actuaciones municipales sean participadas, porque es inviable, pero sí que se haga un análisis para ver dónde puede aportar valor esta visión de la ciudadanía. Esto de la participación es una cultura organizativa, no es un mecanismo, un consejo o una página web, es entender que desde la administración trabajamos no para, sino con los ciudadanos y estos cambios de cultura son procesos muy lentos que requieren tiempo. Desde luego, la participación no puede ser sólo una encuesta ciudadana.

  • Fecha: 15/02/2010



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