El eslogan de la candidatura donostiarra es Olas de energía ciudadana, ¿qué papel tiene la participación ciudadana dentro del proyecto?
Donostia 2016 es
participación, es decir, desde el principio se expresó la voluntad
municipal de construir este proyecto con la gente. El primer documento
que surge, la declaración institucional, ya habla de la construcción
colectiva con la ciudadanía, con los diferentes agentes de la ciudad y
las instituciones.
¿Y cómo se organiza esta participación?
La reflexión acerca
de cuales son los retos que tenemos como ciudad y cómo abordarlos
dentro del proyecto de capitalidad se ha hecho de forma colectiva, con
reuniones con profesionales, asociaciones,.. De ahí han surgido los
retos a trabajar, que están plasmados en las temáticas y en el lema del
proyecto. Esto viene de lo que nos ha dicho la gente.
Una vez se marcaron
estas directrices, Santi Eraso, el responsable cultural de la oficina,
empieza a reunirse y a hablar con expertos y personas vinculadas al
ámbito cultural, para ver cómo podemos dar forma a los retos en
proyectos culturales concretos. Esta ronda de contactos y reuniones se
ha terminado en diciembre con un proceso de laboratorio donde han
participado expertos en las diferentes temáticas, artistas y personas
de sectores creativos. Todo el rato es construcción colaborativa y
participativa.
Además de expertos y personas vinculadas a ámbitos creativos, ¿en estos encuentros se incluye a la ciudadanía en general?
En la selección de
las personas que participan hay dos formatos. Están los más pequeños y
concretos, donde buscamos perfiles de personas que conozcan las
temáticas. Por ejemplo, si hablamos del eje Redescubrir Europa, con el
tema de la convivencia pensamos que hay personas en este territorio que
están trabajando en estas cuestiones y que pueden aportar mucho. Pero
también tenemos en cuenta el perfil sociológico de la ciudad, por
género, por edades, contactando con gente que conozca el tema. En el
eje de creatividad hemos hecho lo mismo, aunque potenciando que haya
más gente joven que se esté moviendo en el mundo de las artes. En los
espacios de participación más pequeños buscamos que haya
representatividad discursiva, no se trata de que esté todo el mundo
sino que haya pluralidad de discursos sobre cada temática. Luego están
las convocatorias abiertas, que lanzamos a toda la ciudadanía para que
quien esté interesado pueda asistir.
"Queremos traspasar la idea de las reuniones presenciales también a Internet"
Desde el portal
del proyecto hay enlaces a las redes sociales, pero como canal de
información. A parte de las reuniones, ¿cómo enfocáis la participación
en la Red?
Hasta ahora
fundamentalmente ha sido todo presencial. Es verdad que tenemos una
página web y desde ahí hemos recogido propuestas que van entrando en un
banco de ideas, alimentando todo el proceso, pero la parte principal ha
sido a través de reuniones presenciales. Ahora es cuando queremos que
la web no sea sólo un espacio donde damos información y recogemos
ideas, sino que sea algo más, queremos trasladar lo que estamos
intentando hacer en lo presencial a la Red. Tiene que ver con ideas
pero también con relaciones, y con hacer cosas juntos. En la fase que
empezamos creemos que vamos a seguir más en este terreno.
Hay mucha gente
que quizá no participa en los espacios del proyecto, pero que opina
sobre las necesidades de la ciudad en otros sitios, en plataformas
ciudadanas o en las redes sociales, ¿estáis a la escucha de estas
conversaciones?
Estamos con todas
las antenas puestas hasta donde llegamos, porque todo eso alimenta un
proyecto de este tipo y necesitamos estar atentos a lo que está
inquietando y preocupando a la gente. Lo que sí es verdad, y por eso es
difícil que se entienda lo que estamos queriendo hacer, es que estamos
hablando de un proyecto basado fundamentalmente en intangibles. No
hablamos de hacer una nueva Tabacalera o un festival, estamos hablando
de relaciones e implicaciones y eso no es visible, pero requiere mucha
dedicación. Estar atentos a todas las opiniones significa tener equipos
igual más grandes de los que tenemos, pero procuramos estar atentos. Lo
que es fantástico de todo esto es que poco a poco ya no es el pequeño
equipo de la capitalidad, sino que las personas con quienes trabajamos
en las reuniones son nuestras antenas, porque nos dicen "oye, que he
visto esto, o he escuchado este comentario,..." entonces ya tenemos una
red de 30 o 40 personas que están haciendo de antenas.
¿Cómo ven los participantes si sus propuestas van evolucionando y entran en el proyecto?
Como todo proceso
participativo, tiene diferentes fases. Hay una recogida de ideas que
luego se trasladan a la Oficina de Capitalidad para hacer una tarea de
síntesis y ordenación, y los resultados de esa fase se devuelven a los
participantes para volverlos a debatir. Todo el rato es apertura,
cierre y síntesis. La primera fase, desde septiembre de 2008 hasta
marzo de 2009, fue más abierta, y con los resultados que recogimos
hicimos un encuentro con quienes habían participado para que vieran a
qué conclusiones habíamos llegado a partir de lo que ellos nos habían
dicho. En la segunda fase, desde abril del año pasado hasta ahora,
estamos en un proceso de concreción del programa cultural y cuando lo
terminemos habrá otro momento de presentación y debate. Ahí ya veremos
cómo lo gestionamos porque esto no deja de ser un proceso de
competición y selección, y tenemos que pensar la estrategia en los
próximos meses para ir dosificando la información, de forma que cuando
en julio montemos la propuesta haya todavía alguna capacidad de
sorpresa. Pero esto es en lo
formal porque continuamente hay un feedback entre las personas que
estamos en las reuniones, cuando alguien viene le cuentas cómo va.
Muchas
veces el tema de participación se traslada a la práctica en el buzón de
opiniones, algo que no es nada nuevo, ¿cómo huir de eso e ir más allá,
incluyendo a la gente en el diseño del proyecto?
Es un trabajo de
reflexión bastante profundo y de debate interno con la ciudadanía, y
desde hace ya unos años en el ayuntamiento cuando hablamos de
participación nos referimos a construir proyectos con la gente. Eso no
quiere decir que todas las actuaciones municipales sean participadas,
porque es inviable, pero sí que se haga un análisis para ver dónde
puede aportar valor esta visión de la ciudadanía. Esto de la
participación es una cultura organizativa, no es un mecanismo, un
consejo o una página web, es entender que desde la administración
trabajamos no para, sino con los ciudadanos y estos cambios de cultura
son procesos muy lentos que requieren tiempo. Desde luego, la
participación no puede ser sólo una encuesta ciudadana.