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"El papel del hacker es esencial para una sociedad informada" · Aitor García y Alberto Molpeceres, Pro Bono Publico

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Aitor García

Los dos son desarrolladores de software y cofundadores de Pro Bono Publico, una asociación dirigida a promocionar la apertura de datos y la transparencia en las Administraciones Públicas, a partir de la creación de plataformas tecnológicas. A mediados de 2009, la asociación lanzó Parlio, un espacio que muestra de forma más transparente la actividad parlamentaria vasca. Entre el 17 y el 18 de abril organizarán el Desafío AbreDatos, un concurso abierto para desarrollar durante un fin de semana aplicaciones que sean útiles para la sociedad, utilizando datos públicos.

Parlio

¿Por qué lanzáis el Desafío AbreDatos?

Alberto Molpeceres: Dentro de la asociación, tenemos la idea de fomentar la apertura de datos y los estándares abiertos en la administración, y creemos que desde un punto de vista tecnológico, los programadores pueden hacer mucho, no sólo facilitarlo sino incluso acelerarlo. Pensamos que un concurso de este estilo, a parte de darnos visibilidad, puede ser un empujón bastante importante a el movimiento de apertura de datos.

Aitor García: También hemos lanzado el desafío AbreDatos porque el desarrollo de aplicaciones en muy poco tiempo, que básicamente es el leitmotiv del concurso, es algo bastante recurrente dentro de la comunidad tecnológica, hay muchos eventos que promueven la construcción de servicios tecnológicos en muy poquito tiempo. El problema de estos concursos es que normalmente van destinados a crear herramientas de programación para programadores. En el desafío AbreDatos incluimos el condicionante que estas aplicaciones tengan un fin cívico o social.

¿Habrá premio para el ganador?

Aitor: Hay dos premios de 2.000 y 3.000 euros para los proyectos ganadores, para animar un poco la competición y que la gente se sienta más motivada. Pero la idea no es sólo que ganas el premio y te llevas 2.000 euros, eso es un aliciente extra a parte de lo que pueda emocionar el hecho de tener una herramienta que pueda ser útil, que por ejemplo te permita controlar mejor los horarios de autobús de la ciudad. Ahora mismo las páginas de los servicios de transporte creadas por las administraciones no son demasiado buenas, así que si alguien consigue hacerlo, le va a resultar muy útil para sí mismo, en su día a día, y eso ya es una motivación.

Alberto: Además creemos que este movimiento a favor de la apertura de datos lo que hace es crear una mayor transparencia política. Los criterios que se van a seguir para valorar las aplicaciones no son para nada técnicos, sino en función a lo que puedan aportar a los ciudadanos, a su utilidad o su capacidad de mejorar la transparencia en cuestiones públicas.

Hay una tendencia a nivel internacional a abrir los datos públicos y el Gobierno Vasco ha anunciado ya un proyecto en este sentido, ¿se está yendo por el buen camino?

Alberto: Es un camino largo y tortuoso. Sí es cierto que el Gobierno Vasco está abriendo camino y tiene que luchar sus propias guerras hasta llegar ahí, pero yo lo que tengo claro es que es una guerra que tenemos ganada, porque es un movimiento que se está expandiendo tanto en España y en el Gobierno Vasco como en otras muchas administraciones, como la americana y la inglesa. Es una tendencia que está muy clara, lo que pasa es que los políticos muchas veces piensan que lo único que se quiere es hacer escarnio público con ellos, y pensando en eso a veces ponen todas las trabas que pueden para no perder su ámbito de control, pero el camino está claro y no hay vuelta atrás.

"La apertura de datos públicos es una guerra que tenemos ganada, la única pregunta es cuándo"

Aitor: Quizá cabe destacar que ninguna de las grandes administraciones está haciendo demasiados esfuerzos para construir servicios en torno a los datos públicos o para animar a la gente a que los construya. Lo máximo que está ocurriendo es la organización de concursos como el de AbreDatos y otros del estilo, desarrollados por asociaciones más o menos pequeñas. A mí me parece que es fundamental para que la gente entienda la verdadera utilidad de todo esto, no sólo hay que pelear por la apertura de datos, sino también incitar a la gente a que haga servicios. Si no construimos algo con los datos que estamos abriendo, flaco servicio estamos haciendo a la sociedad.

En cuanto a la creación de plataformas de participación, el Gobierno Vasco lanzó hace poco Irekia, pero por ahora no ha conseguido demasiada participación ciudadana. Desde el punto de vista del software, ¿qué creéis que falla en este tipo de espacios lanzados por las Administraciones Públicas?

Alberto: Uno de los problemas es pensar que el software es la solución, cuando es sólo una herramienta. No sólo por tener un espacio que te permite comunicarte vas a conseguir que la ciudadanía participe. Primero porque quizá ese software no es tan abierto y comunicativo como crees desde un punto de vista funcional, y segundo porque aunque sea así, quizá no llega de forma suficiente a los ciudadanos. Desde mi punto de vista, Irekia al final lo conoce la gente de Internet que está ya muy metida en este tipo de temas.

Aitor: Yo creo que en el caso de Irekia hay un problema concreto de implementación, de cómo está montada, tanto en cuanto a la estructura como a nivel de cómo y donde, es decir, la Administración tiene que darse cuenta de su cambio de rol, porque dentro de la conversación no es un moderador, es un participante. La página va destinada a que la gente de alguna manera aporte sus opiniones, como si fuera un buzón de sugerencias. Coges un papel, lo rellenas, lo pones ahí, y a veces te contestan y a veces no, no sabes muy bien qué va a pasar con esa opinión que dejas. Buscando un símil, más bien deberían crear una mesa donde la gente se siente a hablar. Eso se materializa quitando intermediarios y escalas de nivel. Lo que no puedes hacer es crear un sitio que funciona como un foro donde cuando alguien pone algo resulta difícil encontrar a la persona que tiene que responder. En el momento en que ese proceso es complejo, significa que has creado demasiada infraestructura. Quitando el caso concreto de Irekia y de cómo está implementada, para mí uno de los puntos fundamentales es que los gobiernos se den cuenta de su papel, que participen de tú a tú y que eliminen el modo de comunicación que tienen tan burocratizado.

Alberto: En este sentido, si vas ahora a Irekia, lo que ves a parte de una entrevista del Lehendakari con Lula da Silva, son noticias sobre hechos consumados, entonces creo que para enterarme de eso no hacía falta una nueva página.

Desde Pro Bono reivindicáis el poder del software para hackear el sistema político, acercándolo a la ciudadanía, ¿qué papel tienen los desarrolladores?

Alberto: Quizá el ejemplo más sencillo, y reconociendo que la utilidad pueda ser limitada, es el proyecto Parlio que hicimos desde ProBono Publico. La administración puede hacer lo que quiera, pero ahora mismo con la información que hay en la Red, el poder del software está en que podemos coger la información y transformarla. El caso de los ingleses respecto a los gastos de los parlamentarios es un ejemplo claro. Ellos pensaban que dando un montón de documentos en papel iban a salir de rositas, pero simplemente la movilización ciudadana guiada por un periódico y con la ayuda del software consiguió el orden que hacía falta. Ahora estamos en un momento en que la cantidad de información que hay disponible es muchísima y también las posibilidades de contrastarla. Los informáticos tenemos la capacidad de acercar todo esto a los ciudadanos, que no tienen los conocimientos o el tiempo suficiente para navegar por la maraña de datos.

 "Con la cantidad ingente de datos que hay hoy en día, necesitamos personas que sepan tratar y difundir esta información"

Aitor: En los 70, para destapar el Watergate necesitabas a dos periodistas trabajando día y noche. Hoy en día, donde lo que hay es una abundancia de información que crece a un ritmo brutal, no es posible que una o dos personas de un periódico realmente consigan destapar algo, lo que hace falta son otras aptitudes que encajan más con el perfil de hacker o de desarrollador de software. Son gente expuesta a muchos datos que tiene herramientas para controlar, transformar y difundir esta información, que sabe cómo hacerlo porque entiende cómo funciona la tecnología. Eso está haciendo que los periodistas y los medios cada vez estén más desplazados dentro del mundo de la información, y sean los hackers y los desarrolladores quienes tengan un papel más relevante. Ahora me estoy acordando de Wikileaks, que es una página donde se publican comunicaciones privadas entre diferentes personas y empresas y se difunden a nivel internacional. Ya no hace falta que un periodista investigue el listado de llamadas de una empresa, porque tarde o temprano alguien de dentro con su Blackberry, su iPhone o su cuenta de Facebook lo va a pasar a otras personas y se va a destapar.

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  • Fecha: 07/04/2010


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