¿Por qué lanzáis el Desafío AbreDatos?
Alberto Molpeceres: Dentro de la asociación, tenemos la idea de
fomentar la apertura de datos y los estándares abiertos en la
administración, y creemos que desde un punto de vista tecnológico, los
programadores pueden hacer mucho, no sólo facilitarlo sino incluso
acelerarlo. Pensamos que un concurso de este estilo, a parte de darnos
visibilidad, puede ser un empujón bastante importante a el movimiento
de apertura de datos.
Aitor García: También hemos lanzado el desafío AbreDatos porque el
desarrollo de aplicaciones en muy poco tiempo, que básicamente es el leitmotiv
del concurso, es algo bastante recurrente dentro de la comunidad
tecnológica, hay muchos eventos que promueven la construcción de
servicios tecnológicos en muy poquito tiempo. El problema de estos
concursos es que normalmente van destinados a crear herramientas de
programación para programadores. En el desafío AbreDatos incluimos el
condicionante que estas aplicaciones tengan un fin cívico o social.
¿Habrá premio para el ganador?
Aitor: Hay dos premios de 2.000 y 3.000 euros para los proyectos
ganadores, para animar un poco la competición y que la gente se sienta
más motivada. Pero la idea no es sólo que ganas el premio y te llevas
2.000 euros, eso es un aliciente extra a parte de lo que pueda emocionar
el hecho de tener una herramienta que pueda ser útil, que por ejemplo
te permita controlar mejor los horarios de autobús de la ciudad. Ahora
mismo las páginas de los servicios de transporte creadas por las
administraciones no son demasiado buenas, así que si alguien consigue
hacerlo, le va a resultar muy útil para sí mismo, en su día a día, y
eso ya es una motivación.
Alberto: Además creemos que este movimiento a favor de la apertura de
datos lo que hace es crear una mayor transparencia política. Los
criterios que se van a seguir para valorar las aplicaciones no son para
nada técnicos, sino en función a lo que puedan aportar a los
ciudadanos, a su utilidad o su capacidad de mejorar la transparencia en
cuestiones públicas.
Hay una tendencia a nivel internacional a abrir los datos
públicos y el Gobierno Vasco ha anunciado
ya un proyecto en este sentido, ¿se está yendo por el buen camino?
Alberto: Es un camino largo y tortuoso. Sí es cierto que el Gobierno
Vasco está abriendo camino y tiene que luchar sus propias guerras
hasta llegar ahí, pero yo lo que tengo claro es que es una guerra que
tenemos ganada, porque es un movimiento que se está expandiendo tanto en
España y en el Gobierno Vasco como en otras muchas administraciones,
como la americana y la inglesa. Es una tendencia que está muy clara, lo
que pasa es que los políticos muchas veces piensan que lo único que se
quiere es hacer escarnio público con ellos, y pensando en eso a veces
ponen todas las trabas que pueden para no perder su ámbito de control,
pero el camino está claro y no hay vuelta atrás.
"La apertura de datos públicos es una guerra que tenemos ganada, la
única pregunta es cuándo"
Aitor: Quizá cabe destacar que ninguna de las grandes
administraciones está haciendo demasiados esfuerzos para construir
servicios en torno a los datos públicos o para animar a la gente a que
los construya. Lo máximo que está ocurriendo es la organización de
concursos como el de AbreDatos y otros del estilo, desarrollados por
asociaciones más o menos pequeñas. A mí me parece que es fundamental
para que la gente entienda la verdadera utilidad de todo esto, no sólo
hay que pelear por la apertura de datos, sino también incitar a la
gente a que haga servicios. Si no construimos algo con los datos que
estamos abriendo, flaco servicio estamos haciendo a la sociedad.
En cuanto a la creación de plataformas de participación, el
Gobierno Vasco lanzó hace poco Irekia, pero por ahora no ha conseguido
demasiada participación ciudadana. Desde el punto de vista del software,
¿qué creéis que falla en este tipo de espacios lanzados por las
Administraciones Públicas?
Alberto: Uno de los problemas es pensar que el software es la
solución, cuando es sólo una herramienta. No sólo por tener un espacio
que te permite comunicarte vas a conseguir que la ciudadanía participe.
Primero porque quizá ese software no es tan abierto y comunicativo como
crees desde un punto de vista funcional, y segundo porque aunque sea
así, quizá no llega de forma suficiente a los ciudadanos. Desde mi
punto de vista, Irekia al final lo conoce la gente de Internet que está
ya muy metida en este tipo de temas.
Aitor: Yo creo que en el caso de Irekia hay un problema concreto de
implementación, de cómo está montada, tanto en cuanto a la estructura
como a nivel de cómo y donde, es decir, la Administración tiene que
darse cuenta de su cambio de rol, porque dentro de la conversación no
es un moderador, es un participante. La página va destinada a que la
gente de alguna manera aporte sus opiniones, como si fuera un buzón de
sugerencias. Coges un papel, lo rellenas, lo pones ahí, y a veces te
contestan y a veces no, no sabes muy bien qué va a pasar con esa
opinión que dejas. Buscando un símil, más bien deberían crear una mesa
donde la gente se siente a hablar. Eso se materializa quitando
intermediarios y escalas de nivel. Lo que no puedes hacer es crear un
sitio que funciona como un foro donde cuando alguien pone algo resulta
difícil encontrar a la persona que tiene que responder. En el momento
en que ese proceso es complejo, significa que has creado demasiada
infraestructura. Quitando el caso concreto de Irekia y de cómo está
implementada, para mí uno de los puntos fundamentales es que los
gobiernos se den cuenta de su papel, que participen de tú a tú y que
eliminen el modo de comunicación que tienen tan burocratizado.
Alberto: En este sentido, si vas ahora a Irekia, lo que ves a parte
de una entrevista del Lehendakari con Lula da Silva, son noticias sobre
hechos consumados, entonces creo que para enterarme de eso no hacía
falta una nueva página.
Desde Pro Bono reivindicáis el poder del software para
hackear el sistema político, acercándolo a la ciudadanía, ¿qué papel
tienen los desarrolladores?
Alberto: Quizá el ejemplo más sencillo, y reconociendo que la
utilidad pueda ser limitada, es el proyecto Parlio que hicimos desde
ProBono Publico. La administración puede hacer lo que quiera, pero ahora
mismo con la información que hay en la Red, el poder del software está
en que podemos coger la información y transformarla. El caso de los ingleses
respecto a los gastos de los parlamentarios es un ejemplo claro. Ellos
pensaban que dando un montón de documentos en papel iban a salir de
rositas, pero simplemente la movilización ciudadana guiada por un
periódico y con la ayuda del software consiguió el orden que hacía
falta. Ahora estamos en un momento en que la cantidad de información
que hay disponible es muchísima y también las posibilidades de
contrastarla. Los informáticos tenemos la capacidad de acercar todo esto
a los ciudadanos, que no tienen los conocimientos o el tiempo
suficiente para navegar por la maraña de datos.
"Con la cantidad ingente de datos que hay hoy en día, necesitamos
personas que sepan tratar y difundir esta información"
Aitor: En los 70, para destapar el Watergate necesitabas a dos
periodistas trabajando día y noche. Hoy en día, donde lo que hay es una
abundancia de información que crece a un ritmo brutal, no es posible
que una o dos personas de un periódico realmente consigan destapar
algo, lo que hace falta son otras aptitudes que encajan más con el
perfil de hacker o de desarrollador de software. Son gente expuesta a
muchos datos que tiene herramientas para controlar, transformar y
difundir esta información, que sabe cómo hacerlo porque entiende cómo
funciona la tecnología. Eso está haciendo que los periodistas y los
medios cada vez estén más desplazados dentro del mundo de la
información, y sean los hackers y los desarrolladores quienes tengan un
papel más relevante. Ahora me estoy acordando de Wikileaks,
que es una página donde se publican comunicaciones privadas entre
diferentes personas y empresas y se difunden a nivel internacional. Ya
no hace falta que un periodista investigue el listado de llamadas de
una empresa, porque tarde o temprano alguien de dentro con su
Blackberry, su iPhone o su cuenta de Facebook lo va a pasar a otras
personas y se va a destapar.
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