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ExperienceLess es una iniciativa de Trourist que muestra su forma de entender los viajes.
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¿Cómo surge la idea de crear la comunidad Trourist?
En realidad surgió porque a los tres nos encanta viajar. Hicimos un viaje de Erasmus y fue una de las mejores experiencias de nuestra vida, pero en estos viajes nos dimos cuenta de que había un problema bastante importante a la hora de conseguir información auténtica. Tanto en las agencias de viajes online como en las oficinas turísticas del destino nos daban información sobre museos y actividades que al final tampoco varían mucho de una ciudad a otra. Ver un museo en Barcelona, en Madrid o en Nueva York no es una experiencia demasiado diferente. Entonces la alternativa estaba en la Web, y ahí sí veíamos contenidos interesantes pero no nos acabó de convencer porque nos pareció que la consulta era difícil. Muchos blogs tienen información interesante pero a la hora de buscarla, resulta infumable. Un blog muy bueno de un sitio en un lado, un blog de una ciudad muy bueno en otro,... Eso no es operativo si por ejemplo estás en Londres y quieres saber de un sitio para comer o para tomarte unas cervezas con unos amigos.
Por eso vimos la oportunidad de lanzar una red social enfocada al viaje aprovechando las herramientas de conexión con otra gente que plantea el social media, creando un espacio que permita consultar información trourística, como nosotros la llamamos, porque siempre decimos que Trourist es una comunidad para gente que no busca desconectarse del mundo sino conectarse a él. No planteamos el viaje como la típica oferta de sol y playa, o el hotel resort que puede ser igual en Tailandia, en Cuba o en México.
¿Y cómo es el proceso de convertir esa idea en realidad? Porque no es lo mismo imaginar un proyecto que podría ser factible que ponerlo realmente en práctica.
Lo primero es la detección de una necesidad, que es lo que te comentaba. A partir de ahí, modelamos la necesidad viendo cómo podría tener cabida en el mercado, y si es viable económicamente. Es una idea que nos gusta, pero tiene que ser sostenible a largo plazo. Es muy importante ese periodo de reflexión y de estudio, de ver cómo puede ser un negocio en si mismo, a parte de su labor social, que creemos que también la tiene. Tuvimos el apoyo de Innovandis, un programa de la Universidad de Deusto que fomenta el espíritu emprendedor, y después de unos meses trabajando la idea presentamos el plan de negocio a Bic Berrilan, que es la incubadora tecnológica de Gipuzkoa, y nos dieron una subvención. A partir de ahí empieza el periodo de desarrollo de la plataforma, y de creación de un buen equipo de informáticos y diseñadores. Nos plantamos en mayo con un prototipo y lo lanzamos en el pasado mes de septiembre.
Lanzar una empresa con 20 y pocos años no es fácil, ¿os habéis encontrado con problemas por culpa de la edad?
Por un lado está el tema de la experiencia, que por supuesto es importante, sin embargo tal vez Internet sea uno de esos sectores donde no hay demasiada gente con mucha experiencia. Es un mercado relativamente nuevo donde sí hay casos de éxito en los cuales el emprendedor es un chaval joven y por eso no creemos que sea algo determinante.
El mayor problema viene sobre todo con el tema de los recursos económicos, porque al final tú te lanzas con un plan de negocio y la inversión pública te da para dedicar unos meses a desarrollar más la idea, pero tienes que buscar inversión privada porque sólo con subvención pública es imposible desarrollar un proyecto sostenible a largo plazo, y de hecho tampoco creemos que deba ser así. En el tema de buscar inversores sí es complicado, porque levantar dinero siendo tres chavales de 25 años es difícil, no todo el mundo te toma en serio.
Siempre se dice que de los errores y fracasos es de donde más se aprende, ¿algún bache por ahora?
Emprender yo creo que es duro sobre todo desde el punto de vista psicológico. Con lo mismo del día anterior estás más desmoralizado o convencido de que te vas a comer el mundo. Esos son el tipo de baches que hemos tenido, de confianza, porque hay veces en que te reúnes con un inversor que creías que tenías cerrado y ves que se te aleja, entonces viene un periodo de bajón,... Al final es tener en mente cual es tu objetivo y saber que es una carrera de fondo.
En cuanto al fracaso rotundo, tampoco le tenemos miedo, aunque tenemos el convencimiento de que esto va a salir adelante.
Dentro de la comunidad Trourist ¿cómo va el intercambio de experiencias, cuantas hay por ahora?
La verdad es que por ahí estamos muy contentos porque el ratio de usuarios con contenido generado es muy alto. Tenemos más de 900 experiencias de todo el mundo, y comparado con otras comunidades de este estilo, el ratio de contenido por usuario es bastante alto.
Luego tenemos historias concretas, que es lo que nos hace tirar para delante con dos narices. Como por ejemplo, hace cosa de un mes un excompañero de la Universidad se puso en contacto con nosotros para felicitarnos. Nos contó que se había apuntado a Trourist porque iba a hacer un viaje a Nueva York, desde la red contactó con cuatro personas de la ciudad y les mandó un mensaje preguntándoles qué sitios le recomendaban. Una chica se ofreció a enseñarle Nueva York, así que volvió encantado, iba a ir una semana solo, y al final estuvo tres días con una guía turística fenomenal. Este tipo de historias son las que te hacen ver que la idea tiene sentido y que aporta algo.
La semana pasada estuvisteis en SeedRocket, un encuentro para start ups celebrado en Barcelona, ¿qué habéis sacado de estos días?
El evento fue una semana de continuos workshops organizados por emprendedores de éxito, cada uno en un tipo de negocio de Internet pero con diferencias significativas, unos te hablan de finanzas, otros de marketing o de community management,... También hemos tenido la oportunidad de hacer workshops con capital riesgo y con business angels privados. Para una start up es fundamental no sólo centrarse en qué quieres hacer, sino también en que sea algo que pueda interesar a un inversor, o ver cómo tienes que enfocar una presentación, en qué momento tienes que tocar la puerta,... Está muy bien crear una empresa en Internet, pero al final tienes que levantar capital porque es un negocio.
¿Cómo veis Trourist en un futuro cercano?
Queremos implementar un modelo de negocio que supone una innovación en el mercado bastante importante y es que actualmente el tipo de experiencias que se comparten en Trourist son del tipo "comparto en la comunidad a qué bar de la parte vieja de Donostia tienes que ir y qué pincho tienes que probar, fuera de los sitios turísticos". Eso está muy bien, pero hay experiencias que requieren de la participación expresa de alguien del lugar. Por ejemplo, ir a una sociedad gastronómica. Yo esa experiencia no puedo compartirla porque la persona necesita que alguien le lleve. Queremos plantear un modelo de negocio en el cual personas normales que no se dedican profesionalmente al mundo del turismo puedan poner a la venta una experiencia en concreto, compartiendo parte de su tiempo con un viajero. El incentivo económico está en un rango de precios bastante bajo, pero creemos que puede ser útil para muchos perfiles, y sería la propia comunidad quien lo regularía, a base de valoraciones.
Entonces nosotros funcionaríamos igual que lo hace eBay pero aplicado a un servicio. Nuestro valor está en poner un punto de encuentro entre viajeros que quieren vivir una experiencia auténtica en Donostia, Barcelona o Londres, y personas de allí dispuestas a compartir parte de su tiempo a cambio de hacer vivir una experiencia a un viajero.
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