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Mel Ainscow en la Universidad de Deusto.
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¿Qué significa educación inclusiva?
He trabajado durante muchos años
sobre cómo desarrollar la educación inclusiva, y tengo una posición
propia sobre lo que significa. Para mi no trata acerca de la integración
de un grupo concreto de niños, consiste en la reforma de todo el
sistema educativo. Lo que tenemos que hacer es crear una escuela que
esté genuinamente organizada para responder a todos sus alumnos. En
estos momentos eso es algo muy importante porque en Europa hay mucha
movilidad de población, y en las escuelas cada vez hay más diversidad,
en términos de idiomas y culturas, y por supuesto no podemos olvidar a
los niños y niñas con discapacidad. La inclusión ha pasado de estar en
un extremo del sistema educativo a ser un reto central en cualquier país
del mundo, algo que se refleja en el programa Educación para Todos de
la Unión Europea.
En los países pobres, el foco
está en construir escuelas, dar materiales y formar a profesores porque
hay 17 millones de niños que no tienen una escuela donde ir. Pero en
países ricos como España o el Reino Unido, donde tenemos suficientes
escuelas y profesores, el sistema sigue fallando en muchos sentidos.
"El sistema no está diseñado para responder a la complejidad de la educación del siglo XXI"
¿Qué resultados habéis obtenido con el programa Great Manchester Challenge?
Hemos visto un progreso muy
significativo a lo largo de estos tres años y se pueden sacar muchas
lecciones de esta experiencia. A grandes rasgos, lo que hemos aprendido
es que dentro de los sistemas educativos hay más capacidad para
responder a la diversidad de la que se está utilizando ahora mismo. La
estrategia que adoptamos fue crear redes que permitan movilizar la
experiencia entre escuelas. Cogimos las escuelas con más éxito y las
usamos como recurso para otros centros. A través de esta experiencia
ocurrió algo muy interesante, nos dimos cuenta que las escuelas fuertes
pueden ayudar a aquellas con más problemas a conseguir mejoras
rápidamente, pero también observamos que mientras realizaban este
trabajo, las escuelas de éxito mejoraban sus propias prácticas. Es una
estrategia que requiere de un nuevo tipo de coordinación. Los directores
han de tomar un rol de líderes en este sistema, y también requiere que
las administraciones locales, en lugar de dedicarse a la gestión de los
centros, tomen el rol de facilitar las interconexiones entre las
escuelas. Lo que sabemos a partir de nuestra experiencia es que si
podemos hacer un sistema educativo más inclusivo, esto beneficiará a
todos los niños, esa es la revolución de la que estamos hablando.
¿Y cómo se lleva a cabo? ¿puedes explicar un ejemplo concreto?
Esta mañana en el seminario he
mostrado un vídeo de una escuela de primaria de Manchester. Es un
ejemplo muy bueno porque es un centro con alumnado muy diverso, niños de
familias que no hablan inglés, de muchas partes del mundo, y también
con un número muy significativo de alumnos con discapacidad. La escuela
acoge a todos los niños y niñas, de hecho hace de ello su lema, y lo que
es inspirador es que han demostrado que es posible ser a la vez
inclusivo y muy efectivo para la totalidad de los alumnos, porque
consiguen resultados realmente buenos en nuestros tests nacionales. En
Inglaterra testeamos a los alumnos todo el tiempo, y esta escuela lo
hace muy bien. Por supuesto todas las familias quieren que sus hijos
estudien allí.
¿Cómo lo han conseguido?
En esencia, lo que esta escuela
ha hecho a lo largo de los años, porque no es algo que puedas conseguir
en un mes o en un curso, es poner un gran énfasis en el trabajo en
equipo. Los profesores se apoyan unos a otros, la escuela trabaja con
las familias, con profesionales de apoyo especial, y sobre todo, los
alumnos se apoyan unos a otros. Entonces lo que tienes es una
institución social donde la colaboración mutua es esencial, y eso lo que
estimula es un montón de creatividad e innovación porque cuando la
gente habla y cuando trabaja de forma muy cercana, aprenden unos de
otros. En el mundo empresarial se habla muchas veces de organizaciones
de aprendizaje y las escuelas deberían ser eso, no solo para los niños,
también para las familias y la comunidad del entorno. Esa es la visión
que debería conducirnos hacia la transformación del sistema educativo.
Pero eso no pasa por casualidad, tiene que estar coordinado y
estimulado.
"En Euskadi y Catalunya hay avances muy positivos en educación inclusiva"
¿Qué papel tiene ahí la comunidad, el vecindario?
Hemos aprendido que aunque lo
que pasa dentro de las clases tiene mucha importancia, también hay una
serie de factores fuera de los centros que afectan al aprendizaje de los
estudiantes. Obviamente, la familia, pero también el entorno. Yo estoy
especialmente interesado en niños y niñas con orígenes desfavorecidos.
Algunos son de familias inmigrantes, pero no todos. De hecho en
Inglaterra probablemente los grupos más vulnerables son las familias
blancas pobres. Les llamamos clase trabajadora pero muchas veces ningún
miembro tiene trabajo. Para conseguir el progreso de estos niños, no
solo en términos de evaluaciones, también en cuestión de ampliar sus
oportunidades en la vida, necesitamos la implicación de las empresas,
las universidades, las asociaciones de barrio,... Así que una de las cosas
que tenemos que trabajar es cómo las escuelas pueden participar de
forma más amplia en la vida de la comunidad. Claramente es un reto,
porque requiere mucho tiempo.
Si se ha demostrado que el sistema inclusivo funciona, ¿por qué no se extiende? ¿qué barreras encontráis?
Hay muchas, pero para mi la más
importante es que los gobiernos, cuando han querido mejorar la calidad
de la educación en los últimos años, lo han hecho a partir de unas
directrices muy estrechas. Se basan siempre en los sistemas de
evaluación, y lo que pasa entonces es que dentro de la escuela los
factores que miden estas evaluaciones e inspecciones se convierten en
prioridad. Se limitan los curriculums educativos a los valores que
entran dentro de esa evaluación. Es un sistema perverso porque muchas
veces en ese rango queda fuera lo más importante. Creo que debemos tener
una visión más amplia y más rica de lo que hemos de conseguir con los
niños, y usar el poder de la evaluación para empujar el sistema hacia
una dirección más inclusiva y más equitativa.