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“La educación cívica solo se puede dar en el espacio público, y se está perdiendo” · José Fariña, Catedrático de Urbanismo y Ordenación del Territorio

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Imagen de José Fariña.

Profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, José Fariña es experto en diseño urbano sostenible. En el encuentro EquiCiudad, organizado en San Sebastián a mediados de diciembre, Fariña habló de cómo las ciudades están perdiendo su identidad, con una tendencia hacia las periferias que resulta insostenible y la división interna de las urbes por usos. En el auge de la ciudad marca, el doctor en arquitectura y director de Cuadernos de Investigación Urbanística reclamaba la huella ecológica de las metrópolis y la felicidad de sus habitantes como índices a tener en cuenta a la hora de medir el éxito o fracaso de la ciudad.

Imagen de José Fariña en el Congreso EquiCiudad.

Imagen de José Fariña en el Congreso EquiCiudad.

Explicabas en la charla de EquiCiudad que las ciudades están perdiendo su identidad, ¿por qué crees que está ocurriendo?

La ciudad normalmente siempre ha estado en un territorio donde había una diferencia clara entre lo que era ciudad y lo que era campo, para entendernos, y esa diferenciación le daba identidad porque delimitaba un territorio determinado con unas características especiales. Pero a partir de la Segunda Guerra Mundial las ciudades empezaron a desperdigarse por el territorio. En Euskadi y en todo el norte de España está ya históricamente desperdigado  porque es un rural disperso. Pero con el tiempo, todo lo rural se ha transformado en urbano, convirtiéndose en trocitos de ciudades. A la vez, se han perdido los flujos cercanos a la ciudad. Antes se alimentaba del territorio cercano pero hoy los productos pueden venir de 500 kilómetros, de 1.000 kilómetros, de Hong Kong o de Singapur. Tanto en flujos como en la propia disposición de la ciudad se ha perdido la identidad como tal, y el ciudadano ya no vive una relación con el territorio.

Hablas de la periferia, pero ¿qué pasa en el interior de la ciudad?

Con el espacio público y el ciudadano pasa lo mismo. Esa forma de funcionamiento de la periferia, rota en pedacitos, se ha reproducido en la ciudad tradicional, que se empieza a especializar en trozos. Esta parte es de ricos, esta parte es de pobres, la otra es de oficinas,... Aún sin discontinuidades físicas, porque está todo seguido, se parte. La gente vive en esos pedazos y solo se relaciona con personas de su misma clase y sus mismos gustos. Al no relacionarse con desiguales se pierde la educación cívica y entonces empiezas a tenerle miedo al otro, porque no sabes cómo se va a comportar y surge una desconfianza hacia quien es diferente. Ese miedo es una pescadilla que se muerde la cola porque así cada grupo se va cerrando cada vez más y los espacios ya no son de la colectividad, sino de determinados grupos. Mira, por hablar de un tema de Madrid, que es una ciudad que conozco más, hay un campo de fútbol donde antes iba toda la gente del barrio a jugar, pero resulta que empezaron a tener miedo, las madres no querían dejar que sus hijos jugaran allí, y ¿qué ha pasado? Que ha venido un grupo de colombianos que no tienen dónde reunirse y no se han integrado, y lo han ocupado expulsando a todos los demás. Ya no hay una identificación ciudadana con ese campo de fútbol. Este ejemplo pasa con cualquier otro tipo, no de etnia, sino de clase social.

"No hay soluciones globales, sino derivadas de acuerdos entre agentes locales"

Explicabas en la charla que las funciones del espacio público de la ciudad se están trasladando a otros lugares, a espacios virtuales y a entornos privados, ¿qué consecuencias tiene?

Las funciones tradicionales del espacio público están cambiando, el problema es que hay algunas fundamentales como es la socialización, que no se pueden realizar en ningún otro lugar. No puedes educar a la ciudadanía para convivir con personas diferentes, a un rico para que hable con un marginal, o simplemente para que al verlo por la calle no le entre pánico y salga escopeteado. Ese aprendizaje solo se puede hacer en el espacio público. No se puede hacer en espacios privados porque ahí no tienen cabida más que quienes son como tú, y tampoco lo puedes hacer en Internet, porque no es la persona la que se relaciona sino unos atributos concretos de la persona. Determinados tipos de relación sí se pueden dar en Internet, y ahora nosotros estamos estudiando qué relaciones del espacio público se pueden llevar al entorno virtual, pero no te puedo decir nada todavía porque aún no lo sabemos.

Proponías los centros comerciales como espacios públicos del futuro, una perspectiva bastante inquietante...

"El espacio público genera procesos de aprendizaje que no se pueden dar en ningún otro sitio"

Lo he dicho medio en broma, pero algo tenemos que hacer con esas periferias. Ahora mismo tenemos una ciudad distribuida en pedacitos, y a ver qué hacemos con ello cuando el precio de la gasolina se ponga en 300 euros por litro. Puedes decir, ponemos transporte público, pero no sé si te has dado cuenta que en los ayuntamientos donde hay mucha fragmentación urbana, cuando ponen a concesión el transporte público las empresas no van, porque no resulta rentable. Esas periferias no tienen densidad suficiente para mantener el transporte público, y si el transporte privado se vuelve demasiado caro, tú me dirás que hacemos. En bicicleta los viejos no pueden ir, y va a haber un montón dentro de nada. Ahora hay mucha gente pensando de qué manera podemos controlarlo porque es un problema muy grave. Lo del hipermercado como espacio de socialización no es más que una forma de decir que hasta eso hay que pensar, porque ahora mismo no hay una solución. Hay ayuntamientos en la Costa del Sol que están en quiebra y no pueden pagar la recogida de basura porque el camión tiene que hacer más de 20 kilómetros y es carísimo. Tienen que dar luz pública en densidades muy bajas y para que se beneficien 50 personas han de iluminar un montón de calles. La policía no puede vigilar hectáreas y hectáreas de territorio,... así con todo.

En ese sentido la crisis económica ha venido bien para parar esta tendencia urbanística...

Para la organización de la ciudad y del territorio es una oportunidad increíble. Claro que es un desastre para la gente que está en paro, pero es que nos lo hemos buscado porque en lugar de tener un empleo diverso nos hemos centrado solo en dos aspectos, el turismo y la construcción. A nivel social es un desastre, pero para los encargados de organizar la ciudad supone un tiempo para pensar que necesitamos inexcusablemente. Tenemos que darle un giro muy importante y para eso se necesita un tiempo de reflexión, eso es lo que tenemos ahora.

  • Fecha: 21/12/2011


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