¿De dónde surge la idea de realizar el diagnóstico del potencial de la Base de la Pirámide en Euskadi?
En 2010 definimos las cuatro dinámicas transformadoras para el País
Vasco a potenciar desde Innobasque y una de las cuatro la llamamos el
cuarto sector. Esta dinámica consiste en potenciar las ONGs y empresas
con fines sociales pero con cuenta de explotación. Para entendernos, se
trata de dar un paso más y mudar de un funcionamiento más pendiente de
la lógica de la subvención a un enfoque empresarial, aunque sea con
fines sociales y de generación de valor más allá de lo económico.
Hay que tener en cuenta que en Euskadi el llamado tercer sector, el
sector social, viene a ser un 6% PIB. Es una actividad económica fuerte y
puede ser interesante que tenga una orientación más dirigida al fomento
de la empresa social. A la vez, veíamos que esto tenía que tener una
visión de internacionalización porque no estamos en una burbuja y lo que
ocurre a nivel global nos concierne cada vez más. Buscando esa
perspectiva, vimos que el enfoque de la Base de la Pirámide era el que
más encajaba, nos parece una perspectiva útil e interesante para
trabajar la internacionalización desde el cuarto sector.
¿Cual es el modelo de la Base de la Pirámide?
Puede verse desde diferentes estrategias, algunos lo han visto como
un lugar donde trasladar la producción porque es más barata, lo que
llamamos deslocalización, sobre todo en las empresas grandes. Otra
perspectiva es considerar esta Base de la Pirámide como un mercado
potencial, puesto que son poblaciones muy pobres que cuentan con tres o
cuatro euros al día, pero algunas compras sí hacen y ahí hay un
potencial increíble, aunque diferente. El negocio está en el volumen de
ventas.
¿Y donde está el valor social?
Claro, eso es operar para buscar el beneficio en la Base de la
Pirámide. Lo que estamos viendo es que en clave de trabajar para que
esta gente salga de la pobreza y conseguir un mundo más inclusivo,
necesitamos que esta población no solo sea consumidora pasiva sino crear la
oportunidad de hacer cosas en colaboración que la haga protagonista
activa en la salida de la pobreza. Eso supone cambiar la perspectiva, no
verlos como víctimas a las cuales hay que ayudar de un modo unilateral
sino empoderarles a través de los circuitos económicos. Es una forma de
buscar alianzas en las cuales todos ganemos, porque ellos ya tienen un
espíritu emprendedor y lo que necesitan es una oportunidad, mientras que
lo que nosotros necesitamos son aliados para entrar en un mercado donde
de otra forma sería muy difícil entrar. Es una oportunidad excelente
porque uno pone lo que el otro no tiene.
El diagnóstico trata de detectar cual es el potencial de las
empresas vascas en la Base de la Pirámide, ¿qué capacidades tenemos a
explotar?
El diagnóstico parte de la voluntad de lanzar una actividad en este
campo, y ahí vimos que un punto de partida clave era contar con un
estudio del potencial de Euskadi desde dos perspectivas, analizando los
sectores económicos vascos y a la vez analizando también ese nuevo
espacio global, de cara a priorizar qué sectores económicos nuestros
serían más propicios. El resultado es el libro, que señala como sectores
la energía, el medio ambiente, la salud, la educación, así como el tema
de la vivienda y la construcción, en la medida en que en los países
emergentes hay una necesidad de vivienda digna y asequible. Esos son los
elementos que podrían funcionar. Otros son más complejos, como la
automoción, o los sectores industriales tradicionales que son muy
difíciles de trasladar. También aparece como un sector con enorme
potencial el de las TIC. El libro analiza cómo la propia estructura que
tenemos de clusters en el País Vasco podría ayudar a este desarrollo. A
la vez se analizan qué regiones y países podrían ser proclives a una
actuación de Base de la Pirámide promovida desde el País Vasco.
"Hay una tradición de solidaridad muy fuerte en Euskadi que propicia la expansión de estos modelos"
¿Y qué regiones son las más propicias?
Sin cerrar puertas, sí se han visto países que a priori tienen
mayores posibilidades. India, por el dinamismo de sus emprendedores
sociales y también por las propias características de la economía del
país, que está emergiendo de forma muy fuerte pero que cuenta todavía
con un 92% de la población en el mercado informal, es uno de ellos, allí
hay una capacidad de crecimiento muy grande. Lógicamente también
algunos bloques de América Latina, con Brasil y México a la cabeza,
aunque también hay otros como Perú, Chile, Colombia,... Son territorios
con una emergencia importante pero a la vez muchas desigualdades
sociales.
Para nosotros este es un punto de partida. De alguna manera este
diagnóstico crea una perspectiva común para todos los actores que en
Euskadi queramos trabajar en este campo, una hoja de ruta que puede
servir para avanzar.
Y después del diagnóstico, ¿cuál es el siguiente paso?
Lo que nos hemos planteado como prioritario este año es arrancar con
una experiencia piloto. Queremos que Innobasque promueva un proyecto con
un grupo de empresas, y para eso empezaremos con una formación previa,
divulgando y acercando la realidad de la Base de la Pirámide. Es una
formación que tiene que ser bastante de profundización personal porque
ir a estos mercados supone un cambio de enfoque total, tiene que haber
un desaprender, no puedes trasladar tus productos y servicios sin más.
También planteamos la búsqueda de un partner local, que puede
ser un emprendedor o una institución local que promueva empresas en el
territorio, para ser capaces de identificar de forma conjunta una
necesidad mezclando el know how de las empresas vascas y el conocimiento del mercado y la realidad del lugar.
"Queremos impulsar el estudio de casos de éxito también desde las universidades"
No estamos inventando algo nuevo porque ya hay gente trabajando en
esto, ya lo vimos en la presentación del libro con las experiencias de
Kaiku y Koopera, pero queremos lanzar un proyecto piloto para tener ya
un grupo de personas y empresas que empiecen a hacer este recorrido.
Para nosotros es un desafío muy interesante sobre todo para Pymes vascas
que tienen dificultades para la internacionalización en este tipo de
mercados. Es una vía de entrada en clave de negocio inclusivo, donde la
empresa de aquí gana y los actores o empresas de la Base de la Pirámide
también ganan. Puede ser una vía para reposicionarse en estos países que
de otra manera es muy difícil porque no puedes competir ni en precios,
ni en conocimiento del mercado ni en presencia en el lugar.
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