¿Qué es Safe Creative?
Safe Creative es un registro de propiedad intelectual gratuito. Cualquier creador de una foto, un escrito, una canción o un vídeo puede subir su contenido y asignarle un tipo de licencia. Así se crea una prueba de autoría, que sellamos en tiempo y contenido. Somos como un testigo que dice "tal creador dice ser autor de una obra con estas condiciones". Lo que buscamos es identificar los contenidos en Internet.
¿Cómo se identifican los contenidos?
Con metadatos que se incorporan en las obras. Lo ideal sería que la propia huella de la obra identifique al autor. Queremos ayudar a crear estándares internacionales, para que no se haga con formatos propietarios como sucede a día de hoy.
¿Se cobra por el servicio?
El servicio básico de registro es gratuito. Teníamos claro desde el principio que éste era un proyecto a largo plazo y que en 2 ó 3 años no se iba a ganar dinero. Los modelos de negocio todavía no están completamente definidos. Lo que estamos haciendo es trabajar con los autores y recibir su feedback para después estudiar cómo obtener rentabilidad del proyecto. Ahora damos funcionalidades sin pensar en cómo sacarles rentabilidad.
De hecho, ya tenemos preparadas algunas funcionalidades de pago que sacaremos próximamente: asesoramiento legal, licencias a medida, verificar dónde están las obras en Internet y dónde están teniendo más éxito y sistemas automáticos para registrar las obras más rápido. Pero el registro básico seguirá siendo gratuito. Eso no cambiará.
¿Cuántos usuarios tienen?
Unos 35.000, repartidos por todo el mundo, aunque el 45% son españoles. Obras hemos registrado unas 330.000.
¿Y la empresa cómo surge?
De la idea de un programador aragonés, Juan Palacio, que había escrito un libro y no sabía cómo ofrecerlo con licencia libre de forma completa. Se lo contó a un amigo inversor y juntos pusieron en marcha la empresa. Hoy tiene 14 trabajadores sin contar a los colaboradores, que están repartidos por todo el mundo.
¿Y qué pinta Vd. en todo esto?
Mi trabajo es hablar con la comunidad, con los creadores, para canalizar lo que me dicen y transmitirlo en las reuniones que tenemos. También coordino a personas que hacen lo mismo en otros países. También busco proyectos a los que les pueda resultar interesante trabajar con nosotros.
¿Y cómo acabó en este entorno?
Siempre me había interesado la propiedad intelectual y criticaba algunas políticas de ciertas entidades que no parecían comprender la naturaleza digital de los contenidos de Internet y que se limitaban a imponer modelos caducos criminalizando de paso al resto de la sociedad, sin llegar a hablar con ella. Con el tiempo me he ido dando cuenta de que no tiene sentido estar en contra de algo y que lo mejor es aportar soluciones.
A mi juicio, cuando tienes tantas posibilidades de duplicar y multiplicar hasta el infinito contenidos en Internet, lo que se convierte en el recurso escaso es la atención, con lo que el paradigma cambia. Ya no se trata de restringir el acceso a los contenidos sino de pensar en nuevos modelos de negocio que equilibren de forma sostenible y de nuevo los derechos de creadores y usuarios de creaciones que a su vez son cada vez más y más creadores ellos mismos.