¿Cómo acaba un abogado dedicado a temas de dominios?
No es que tú lo decidas tú por completo. Te va llevando una mezcla de interés personal-profesional y de por dónde te llevan los clientes. Dio la casualidad, además, de que con la liberalización de los dominios .es estuvimos metidos en alguna defensa jurídica de nombres de dominios. La demanda de los clientes nos ha llevado por ahí.
Ha creado la empresa Domain Protect. ¿Qué servicios ofrece?
Es una empresa dedicada a la privacidad y a la defensa jurídica en el mundo de los dominios. Nuestra diferenciación es que aglutinamos la parte técnica y la jurídica en la misma empresa.
¿Privacidad?
Sí, se trata de proteger la identidad del propietario del dominio. Hay que tener en cuenta que el whois (registro) del nombre de dominio es algo público, pero no todo el mundo quiere aparecer ahí. Nosotros hemos desarrollado un sistema para garantizar esa privacidad. Sabemos quién está detrás y le ofrecemos la confianza de que lo mantendremos en secreto.
Eso suena a querer ocultar algo ilegal
No necesariamente. Hay muchas empresas que compran un dominio antes de lanzar un producto y que quieren mantenerlo en secreto. Además, nosotros nos responsabilizamos de lo que hay por debajo. Tenemos un contrato con el cliente. No queremos esconder prácticas ilícitas.
¿Y están las autoridades de acuerdo en ocultar el propietario de los dominios?
Hay quien cree que todos los datos deben ser públicos, pero las agencias de privacidad no están de acuerdo. Lo cierto es que hay una lucha entre dos mundos. A mi juicio, al final tiene que haber un equilibrio entre los dos. El que quiere ocultar su nombre, debe poder hacerlo.
¿Este servicio de privacidad es novedoso?
Ya hay otros que lo ofrecen para dominios internacionales. Nosotros vimos una carencia para dominios .es y es ahí donde nos hemos centrado.
Domain Protect también se dedica a cuestiones exclusivamente jurídicas.
Efectivamente. Defendemos a titulares de dominios y de marcas que tienen conflictos relacionados con dominios o que quieren negociar para comprarlos. Por ejemplo, este año hemos ganado el dominio PrimerEmpleo.es, que alguien reclamaba al titular del dominio.
¿Pero había una marca para protegerlo?
Eso ocurría en una primera fase en la que hubo mucha especulación, con gente que compraba dominios para después venderlos y especular con ellos. Pero ahora estamos ya en una fase en la que lo único que hay es competencia desleal. Por ejemplo, un competidor que quiere quitarle su dominio a otro. Ves unas guerras bastante curiosas. Pero lo cierto es que todavía queda la mala imagen de los domainers que amasaron muchos dominios en la primera fase.
¿Qué opina de la ciberespeculación?
Estoy totalmente en contra. El que registra cocacola.es o cualquier dominio de una marca notoria ya sabe que lo que está haciendo no está bien.
¿Y por qué puede llegar a valer tanto un dominio?
Es una cuestión de oferta y demanda. Con los .com por ejemplo, como casi no queda ninguno libre, hay muy poca oferta. Es la escasez la que genera precios tan altos.
¿Qué fenómenos te están llamando más la atención últimamente?
Se están dando muchas sinergias entre propietarios de dominios y empresas con capacidad para desarrollar proyectos. Al final están saliendo cosas interesantes de estas alianzas.