¿A qué se dedica Pacay?
Nos dedicamos a diseño en general. En concreto, hacemos diseño gráfico, montaje de vídeos, creatividad en Second Life y modelación en 3D.
¿Cómo surge el proyecto?
Veníamos trabajando en temas de diseño web muchos años y surgió la oportunidad de montar la empresa. Decidimos apostar por Second Life, porque en esos momentos (2008) estaba empezando a despertar y había mucha gente que creía en ese mundo. Además, habíamos empezado a hacer cosas y nos gustaba mucho. Estábamos un poco frikados con Second Life.
¿Qué proyectos han hecho en Second Life?
Sólo uno. En concreto, una sala de conferencias en la que se conectaba la gente con avatares y se facilitaba la interacción de unos con otros. El cliente era la organización de un congreso de medicina que quería animar más el evento. Además, compramos una isla, que llamamos Pacay, para poder hacer nuestros pinitos. En Second Life se compran los terrenos como en el mundo real y era habitual hacerse con una isla pensando que podría ganar valor en el futuro.
¿Qué dificultades planteaba?
Es un medio poco utilizado y resulta difícil encontrar a alguien que te pueda ayudar con esas cosas que no sabes hacer. De todas formas, supone trabajar en 3D en entorno gráfico, algo que ya conocíamos. Por eso, nos resultó relativamente sencillo. Eso sí, lo más importante es tener mucha imaginación para hacer cosas distintas, porque nunca las vas a poder ver y tienes que dejar la interactuación en manos del usuario.
¿Por qué cree que ha fracasado Second Life?
Había demasiadas expectativas depositadas en su desarrollo. No es que haya fracasado, sino que no es tan grande como muchos esperaban.
¿Y qué hacen ahora?
En el día a día nos dedicamos al diseño gráfico y web. Ayudamos a empresas que tienen menos experiencia en web a hacer cosas más sencillas. También hacemos folletos, imagen corporativa y otros elementos de comunicación tradicional. Además, por nuestra experiencia en 3D, trabajamos con planos y también hemos editado vídeos.
¿Cómo se plantea el futuro?
Tenemos algun contrato hasta el 2011, pero es cierto que con la crisis está costando mucho que surjan nuevos proyectos. La gente no se atreve a hacer pedidos,
¿Cómo ve la comunicación en Euskadi?
El sector es muy competitivo y hay grandes profesionales que tienen mucha imaginación y que sacan diseños muy buenos.